sábado 28 de noviembre de 2009

TRIACA


Dice Covarrubias de esta voz:

"Vel triaca, Latín theriaca. cae, es un medicamento eficacísimo, compuesto de muchos simples, y lo que es de admirar, los mas dellos venenosos, que remedia los que están emponçoñados con qualquier género de veneno, dixose de el nombre griego therion, bestia venenosa, y por excelencia la víuora, o por ser remedio contra las tales, o porque de sus mesmas carnes se haze esta composición, como está dicho, para remedio."

Autoridades nos remite a thriaca y nos ofrece dos acepciones:

" s. s. Composición de varios simples medicamentos calientes, en que entran por principal los trociscos de la vívora. Su uso es contra las mordeduras de animales, e insectos venenosos, y para restaurar la debilitación por falta del calor natural. Llámase así de la voz griega Therion, que significa Vívora, por ser ella misma antídoto contra qualquier veneno. Lat. Theriaca. THRIACA. Metaphoricamente vale remedio de algun mal prevenido con prudencia, o sacado del mismo daño. Lat. Antidotum. Nuñ. Empr. 37. El castigo de unos es thriaca para todos, que dexa purificado el aire, y libre la República del contagio. "

Ambas definiciones apenas si varían en las ediciones siguientes hasta llegar a la del año 1822, en que los señores académicos optan por darle a la primera otra redacción distinta, que se mantiene hasta el día de hoy. Dice así:

" s. f. Confección muy usada de antiguo en las boticas, qu se compone de muchos simples, siendo los principales y mas eficaces el opio y las especias que corrigen su virtud narcótica. Theriaca andromachi. "

Una definición más amplia de lo dicho hasta ahora la encontramos en el "Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana", obra del Dr. Pedro Felipe Monlau, obra ya citada aquí, en el que autor dice lo siguiente:

"Triaca ó Teriaca. Theriaca: del g. thér, thérion, fiera, bestia feroz, animal venenoso, y akeomai, yo curo. Remedio ó confeccion farmacéutica, asi llamada por su eficacia contra la mordedura de los animales venenosos, ó, según dicen otros, por constituir su base la carne de víbora.- Chardin hace venir triaca del persa theriac, que significa cordial.- Otros indican como etimología probable la voz terriac, uno de los nombres del opio en Oriente, donde llaman therrickis á los que se embriagan con opio. Pero es el caso de que ya desde los primeros tiempos del Imperio Romano se daba el nombre de triaca á ciertos electuarios en los cuales no entraba el opio. Tal es, por ejemplo, la triaca cuya fórmula da Plinio. La triaca más común ha sido la de Andrómaco: se compone de 66 ingredientes, y algunos de estos compuestos de dos, tres, y hasta veinte sustancias diferentes. "



En el libro de Martín Arredondo titulado "Obras de Albeyteria....", publicado en Madrid, por Antonio Marín, en el año 1728, encontramos la fórmula de Plinio en el capítulo XXXVII, "De la calidad de la triaca, y uso de ella, y otra complexión muy singular" :

"Ya que he tratado de la triaca, y su virtud, trataré de otra tan excelente, quanto alabada de Plinio, el qual dize, que es contra todos los animales venenosos, esculpida con versos a la puerta del Templo de Esculapio, en una piedra. Es su composición esta, de serpol, dos dracmas, opoponaz, y mijo, de cada cola otro tanto, de trebol, un dracma, de eneldo, simiente de anís, y de hinojo, ameos, apio, de cada cosa seis dracmas, de harina de yeros, doze dracmas. Todas estas cosas molidas y cernidas, mezcladas con vino blanco añejo, hecho en forma de pastillas, y secas, molerlo, y darlo en ayunas, desatado en vino. De esta triaca se dice aver usado el rey Antioco, contra todos los venenos. Y puesto, que es tan facil, pódremos usarla, pues si miramos la calidad de los simples de que se compone, según Dioscórides, Laguna, y Plinio son eficacísimos, no solo a este intento, sino a otros infinitos, que cada se ofrecen muy de ordinario. En quanto a la cantidad, será conforme â la virtud del sujeto. "

Como algunos de los componentes de esta triaca no son muy conocidos he optado por buscar sus imágenes. No hay más que hacer click en cada palabra señalada.

El Diccionario de Medicina y de Cirugías Prácticas (Imprenta de Sordo-mudos, Madrid, 1844) obra de varios autores entre los que destaca Gabriel Andral, incluye, en su séptimo volumen, una detallada historia de los orígenes de la triaca de Andrómaco y su compleja fórmula. Dice en la página 4:

" Electuario opiado polifármaco ( triaca de Andrómaco).- El origen de esta composición es sumamente antiguo. Mitrídates, rey del Ponto, fue su primer inventor; por lo menos, parece que, temiendo siempre ser envenenado, hizo componer para su uso un antídoto, cuya fórmula cayó en manos de Pompeyo, quien encargó al médico Demócrates describirla en versos hexámetros bajo el nombre de mitridates. Mas de un siglo después hizo Nerón perfeccionar el mitridates por Andrómaco, su médico, y este dio de él una nueva descripción en versos elegiacos, bajo el nombre de galeno, que quiere decir calmante. Posteriormente se encontró descrito el mismo electuario en una obra de Galeno bajo el nombre de triaca, título de un antiguo poema griego de Nicandro.; este último nombre es el que ha conservado. La fórmula de la triaca, tal como fue emitida por Galeno se halla fielmente referida en la farmacopea de Zewlfer (Pharmacopeia augustana, 1653) y en la de Charas. El Codex de 1758, la contiene igualmente, con la diferencia de que la pimienta blanca se halla reemplazada por las cortezas de limón. esta sustitución, que nada motiva, ha sido seguida por Baumé y por todos los que le han sucedido lo que no impide que nosotros la hayamos desechado. esta fórmula lleva también los trociscos de escila, de vívoras y de Hedicroy; sin embargo Zewlfer había notado que valía más reducir estas tres composiciones á sus elementos y añadirlos á los del electuario, fundándose especialmente en que la mayor parte de los ingredientes de los trociscos de Hedicroy se encuentran ya en la triaca. El nuevo Codex de 1818 ha admitido esta corrección; pero se ha equivocado en la valuación de la composición de los trociscos de escila y de vívoras. Henry y yo hemos restablecido íntegramente la fórmula de Galeno, en nuestra Farmacopea Razonada. He aquí esta fórmula tal y como la hemos dispuesto.

Sobre la eficacia de esta fórmula, llamada también Triaca Magna, duda el autor del Diccionario de Medicina y Cirugía, que firma D. A. B.
Esta obra fue impresa el año 1817 en la imprenta madrileña de Ripollés. Dice allí, en la página 73 del vol. 3º :

"Hace mucho tiempo que se prepara la triaca, uno de los medicamentos antiguos de mas reputación; consta que las drogas, de que se componen, obran recíprocamente las unas sobre las otras; que su qualidad, y principalmente su virtud narcótica, se muda poco á poco; pero no se ha determinado qué particular reacción se verifica entre todos sus componentes, y en qué consiste la modificación que experimenta. En la incertidumbre, en la ignorancia misma nos hallamos sobre estas descomposiciones tan complicadas, cuyas mezclas medicamentosas lo son ellas mismas; los buenos médicos piensan, hace ya mucho tiempo, que se debían renunciar y abolir todos estos compuestos informes e indigestos; esta confusión de remedios que los antiguos, como hemos ya dicho en otra ocasión, deseaban reunir muchas substancias diversas, para que entre ellas alguna pudiese exercer su acción sobre la enfermedad que querían curar. La opinión de los modernos es la mas acertada sin duda, y esperamos que todos la adopten, renunciando las fórmulas incorrectas, las mezclas desconocidas que han retardado los progresos de la Terapéutica; ya es tiempo de que se abandonen estos remedios inventadoe en la infancia del arte, que no sirven de otra cosa más que llevar en sí un vano aparato de fausto y luxo en una ciencia, que no debía perder de vista la simple uniformidad de los elementos de la naturaleza."



Estas ideas terminan siendo recogidas por diccionarios médicos posteriores, como en este otro Diccionario de Medicina y Cirugía, obra de Don Manuel Hurtado de Mendoza, publicada en Madrid, en 1840, por el editor Boix. Allí se dice sobre la voz que estamos estudiando:

" TRIACA. s. f. Theriaca, (de ther, bestia venenosa, y de akeomai, curar). Nombre dado a una especie de electuario que se ha considerado por los antiguos como el mejor antídoto contra las mordeduras de animales venenosos. Este medicamento tan complicado, e inventado por Andrómaco, médico de Nerón, aunque está lejos de tener todas las virtudes que se le han atribuído, debe considerársele como un simple tónico contra las debilidades del estómago, ó como un calmante ya interiormente, ó ya al esterior en epitema sobre el epigastrio, en las gastralgias."

Un recorrido bastante completo sobre la importancia médica y, sobre todo, política y comercial, de la triaca, a lo largo de los siglos, nos lo proporciona Juan Esteva de Sagrera en su interesante libro "Historia de la farmacia. Los medicamentos, la riqueza y el bienestar" ( Masson S. A., Barcelona, 2005 ). Dice su autor:

" La triaca gozó de mucho prestigio durante el siglo XVI, precisamente cuando el galenismo había sufrido los primeros ataques de envergadura. Los especieros más ricos y famosos la elaboraban públicamente. En Venecia, Bolonia, Nápoles y Roma se preparaban en grandes cantidades y suponía una importante fuente de ingresos para las ciudades. En Barcelona se elaboraba en la plaza de Sant Jaume. En Madrid, el Coelgio de Farmacéuticos disfrutó en el siglo XVIII de la exclusividad de su elaboración, que también era pública. Fue una demostración de fuerza y poder por parte de los médicos galenistas y de los especieros y boticarios especializados en el arte operatorio tradicional. Se trataba de una ceremonia en que el galenismo exhibía sus mejores galas en un decorado teatral y casi operístico, fue la demostración fastuosa de los atributos del galenismo, que exhibía públicamente su superioridad sobre la modesta espagiria de los seguidores de Paracelso, un revolucionario opuesto a la fastuosidad y el amaneramiento de los médicos. La triaca es el máximo exponente de la farmacia rica, lujosa, cara, reservada a los nobles y burgueses. (...)"

Unos párrafos más adelante dice:

" La triaca parece concebida para beneficio de los especieros y comerciantes de drogas, no para aliviar a los enfermos. Se amontonaban en ella los simples más caros y exóticos, se elaboraba en vistosas ceremonias públicas, se escribieron sobre sus virtudes decenas de libros y, sin embargo, era un medicamento ineficaz. No satisfechos con considerarla un antídoto, le fueron añadiendo nuevas aplicaciones: tos vieja y nueva, angina de pecho, inflamación del estómago, cólicos, fiebre maligna, agotamiento, pérdida del apetito sexual, insomnio, gusanos intestinales y peste. (...) La fama de la triaca no se extinguió hasta el siglo XX. En Bolonia se preparó hasta 1796, en Venecia hasta la mitad del siglo XIX y en Nápoles hasta 1906. (...) Las víboras era en principalmente ingrediente de la triaca. No servía cualquier víbora, sino sólo las hembras no preñadas, de las que se desechaba la cabeza y la cola. La carne se limpiaba y se hervía en agua fresca de fuente, se salaba y aromatizaba y se preparaba un caldo, con el que se hacía una pasta añadiéndole pan seco finamente triturado. La elaboración era manual y los trociscos se secaban a la sombra. Las víboras no se cazaban cuando estaban en fase de letargo o demasiado gordas. Las más apreciadas eran las Colli Euganci, que se extinguieron por culpa de su caza masiva. Una vez extinguidas se cazaron en las demás colinas de Venecia y Verona. Los trociscos de víbora se preparaban con mucha antelación a la ceremonia de la elaboración pública por parte de los más famosos especieros. " ( Págs. 178 - 181 )



Fray Íñigo de Mendoza (1425-1507), escribió esta voz en unos versos incluídos en las "Coplas de Vita Christi", publicadas en Centenera, Zamora, en el año 1482:

Comiença la istoria de la Incarnaçión

De los culpados perdón,
guarda de los perdonados,
de los tristes compassión,
julepe de perfeçión,
triaca de los pecados,
nuestra torre de omenaje,
claro sol de nuestro día,
a tí el alto mensaje
fue traído por el paje
que te dixo Ave María.

La poesía completa puede leerse en este enlace.

También Fernando de Rojas hizo uso de esta voz en su conocida tragicomedia "La Celestina", poniéndola en boca de Calixto. Ocurre en el sexto auto, en el que Celestina visita la casa del enamorado, dándole buenas nuevas sobre Melibea y enseñándole un cordón de la amada:

"CALIXTO.- ¿Enójote, madre, con mi luenga razón, o está borracho este mozo?

CELESTINA.- Aunque no lo estés debes, señor, cesar tu razón, dar fin a tus luengas querellas, tratar al cordón como cordón, porque sepas hacer diferencia de habla, cuando con Melibea te veas; no haga tu lengua iguales la persona y el vestido.

CALIXTO.- !Oh mi señora, mi madre, mi consoladora! Déjame gozar con este mensajero de mi gloria. Oh lengua mía, ¿por qué te impides en otras razones, dejando de adorar presente la excelencia de quien por ventura jamás verás en tu poder? !Oh mis manos, con qué atrevimiento, con cuán poco acatamiento tenéis y tratáis la triaca de mi llaga! Ya no podrán empecer las hierbas, que aquel crudo caxquillo traía envueltas en su aguda punta. Seguro soy, pues quien te dio la herida, la cura. !Oh tú, señora, alegría de las viejas mujeres, gozo de las mozas, descanso de los fatigados como yo! No me hagas más penado con tu temor, que me hace mi vergüenza. Suelta la rienda a mi contemplación, déjame salir por las calles con esta joya, porque los que me vieren sepan que no hay más bienandante hombre que yo." (Págs. 81-81)

Triaca es término muy querido tanto por los sonetistas como por los autores teatrales. Calderón de la Barca, por ejemplo, tituló uno de sus autos "El veneno y la triaca", y el licenciado conquense Juan de Hinojedo Xarava tiró de la palabra para homenajear a un paisano suyo, poeta también, de nombre Joseph de Villaviviosa, autor de un libro titulado "La Moschea", poética inventiva en octava rima" :

Como quien contra el tósigo y veneno
de las cerastas y chelidros saca
de sus mismas ponzoñas la triaca,
con arte haciendo de lo malo bueno;

vuestro ingenio mejor que el de Galeno
de la bestia feroz no menos flaca,
saca remedio, que su furia aplaca,
hhalando en ella a sus rigores freno.

La experiencia de aquellos lo publique,
a quien con más rigor maltrata y pica,
del monstruo de ocho pies la mordedura.

A vos os lea, y cuando más le pique,
si vuestros Cantos por remedio aplica,
no sentirá el dolor con tal dulzura.


Más conocido es uno de los sonetos religiosos de Francisco de Quvedo titulado "A la Oración del Huerto, sobre estas palabras de Cristo Nuestro Señor: transeat a me calix iste" :

Si de Vos pasa el Cáliz de amargura,
¿quién le podrá endulzar, para que sea
bebida alegre, que salud posea,
contra la enfermedad antigua y dura?

Bebed el cáliz Vos, pues os apura
amor del alma por la culpa fea,
que en Vos le beberá (después que os vea
líquido Dios en sangre) la criatura.

Pase por Vos, y así será triaca,
mas no pase de Vos, pues, ofendido,
mi culpa sus castigos os achaca.

Bebiendo sanaréis lo que he comido:
bebed cáliz que tanta sed aplaca
de ser en cáliz inmortal bebido.





Cristóbal de Castillejo puso esta voz en uno de los versos de su largo y formidable "Sermón de amores" :

El que ha de ser (favorido)
no pone paso perdido
sin gozar de su señora
de mil suertes.
Los tormentos e las muertes
cuando tú quieres, Cupido,
mostrarte dellas servido
en ventura los conviertes
muy derecha,
por tu cárcel muy estrecha
el venturoso se espacia,
como los que están en gracia,
que todo les aprovecha
cuanto hazen:
aunque penas amenacen
el favor no las estima;
cuando éste les anda encima
no añaden a quien les placen
e contentan;
al corazón que (atormentan),
si esperanza los aplaca,
ellas mismas son triaca
para que nunca se (sientan)
ni lastimen.....

Unos versos , incluídos en la "Colección de las mejores coplas, de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra, por D. Preciso", obra anónima, del siglo XIX, que estuvo en el punto de mira del Santo Oficio, contrapone muy bien algunas palabras con un estilo eficaz y conciso:

Contra veneno triaca,
agua fría quando hay sed,
para las sardinas vino,
para el hombre, la muger.

Mariano José de Larra escribió en verso su "Sátira contra los vicios de la Corte". La publicó en "El pobrecito hablador", bajo el seudónimo de Bachiller Don Juan Pérez de Munguía, en el segundo número, perteneciente al mes de agosto de 1832. Consta de 193 versos y, mas o menos, por la mitad dice:

¿Quién es aquella que anda entre la gente,
abrumada de encajes y diamantes,
que parece sultana del Oriente?

Esa es moza de prendas relevantes;
un intendente, aunque la ves soltera,
sostiene á la maldita y sus amantes.

Su madre, que la adiestra, hedienda, fiera,
vieja, pintada y con postizo, á infame
precio vendió su doncellez primera.

!Y es posible! !Qué horror! ¿No hay quien la llame
por las calles á voces... torpe y bruja,
ni hay galera en Madrid que la reclame?

¿Y no quieres, Andrés, que brame y cruja
el látigo tendido en la cloaca
que á Sodoma y Gomorra sobrepuja?

Pues no llueve flamígera y opaca
rayos aquí una nube tronadora,
¿querrás que yo no aplique mi triaca?


jueves 19 de noviembre de 2009

TRIAR

Foto: Zafara (c)

De todos los diccionarios consultados el que presta más atención a esta voz es el de Joan Corominas, que le dedica cuatro páginas.
De éllas hemos extraído lo siguiente:

" TRIAR.- ´escoger´, voz rara y, en realidad, ajena al castellano, tomada del catalán triar id; éste es vocablo hermano de oc. triar y fr. trier, éscoger´ y antiguamente ´separar´, de origen incierto, que suponen una base triare. Acaso esta base se dedujo secundariamente del fr. ant. destrier, oc. y cat. destriar, ´separar´, ´discernir´; lat. vulg. destriare, ´separar con un surco´, ´separar´, derivado de stria, ´surco´, striare, ´formar estrías o arrugas´. 1ª doc. en algún léxico de los ss. XVII y XIX; antes sólo aparece en un doc. arag. de 1311, y algún otro ej. suelto y muy dudoso. En cat. es constante desde el siglo XIII. Sólo exporadicamente ha sido señalada en textos castellanos. Quizás ya tengamos un ej. en doc. leonés occidental de 1251: "Nos don Pedro, abbat de Sant Noval.... damos a vos Pedro Fruchos e a vuestra muyer por 6 annos la nuestra casa con las heredades de Val de Fresno... y 8 pares de boys por medio; et si nos quisiermos triar ganado o bestias convusco triar por medio; et yo Pedro Fruchos devo a dar la metat del pan e de las serondayas..." (Staaff, 87. 9)"

Este documento se puede leer aquí.

Corominas no ve claro que el sentido de la voz sea el de ´separar´ y se decanta más bien por el de ´criar´.
Otro doc. que cita es una poesía, que considera misógina, del "poeta cuatrocentista Hernán Mexía". Dice así:

Perdonad, Pedro Torrellas mis renglones torcederos en la defensa de aquéllas, que yo bien hallo ser dellas vuestros dichos verdaderos: no sé dónde los hallastes, vos más prudente que Lelio; pienso que vos los triastes, pues cuanto dellas hablastes es verdad como Evangelio.

(NBAE XIX, 281a)

La poesía forma parte del "Cancionero General", recopilado por Hernando del Castillo, con el título "Otras suyas en que descubre los defectos de las condiciones de las mugeres, por mandado de dos damas, y endereça a ellas estas primeras". Se puede leer aquí.
Corominas entiende que la segunda persona del pretérito de este verbo, escrita por Hernán en la composición poética, se refiere a ´criar´, "si bien ahora en el sentido de ´crear = inventar´."
Unos párrafos más adelante dice:

"Falta en Autoridades y la Academia, en su sentido propio, no le dio entrada hasta ed. recientes (ya 1925, no 1884) ´escoger, separar, entresacar´, absteniéndose injustificadamente de toda calificación geográfica o social, a pesar de que sería voz inadmisible en literatura o en la conversación. (...) Como tantos otros términos de apicultura se tratará de una voz de Aragón. (...) "



No tiene razón Corominas porque, si bien es cierto que desde la edición de 1803 hasta la de 1884, Academia sólo recoge la definición aplicada a las terminologías propias de la apicultura -"Entrar y salir con frecuencia las abejas de una colmena que está muy poblada y fuerte"- es a partir de la edición de 1899, es decir, antes de la de 1925, cuando incluye su sentido propio y el de otras acepciones hasta nuestros días. Dice allí:

"( Del Lat. extricare, desenredar, desligar.)
a. Escoger, separar, entresacar.
n. Entrar y salir con frecuencia las abejas de una colmena que está muy poblada y fuerte.
r. Clarearse una tela por usada o mal tejida.
pr. Arag. Cortarse la leche. "

María Moliner se atiene a lo que dice Academia y Manuel Seco sólo recoge la 1ª acepción de esta voz -"Elegir o escoger-, documentada con un texto extraído de la novela de Miguel Espinosa, "Escuela de mandarines":
"Alcanzamos un altozano y descubrimos un riachuelo que regaba un umbroso rincón, donde algunas mujeres parecían lavar y triar lentejas" (Pág. 333)

Rafael del Moral incluye esta voz, junto a otras voces, en su "Diccionario temático del español", apartado "Apicultura", 43.62 abeja y acción: "Arrebolarse, castrar, desabejar, descerar, desmelar, encastillar, enjambrar, escamochear, frezar, jabardear y triar".

Si bien es cierto que triar, como dice Corominas, es voz poco usual en castellano y muy frecuente en catalán, las urgencias hospitalarias han incluido, dentro de su terminología, un término derivado, triaje o triage, que sirve para definir un "método de la Medicina de emergencias y desastres para la selección y clasificación de los pacientes basándose en las prioridades de atención privilegiando la posibilidad de supervivencia, de acuerdo a las necesidades terapéuticas y los recursos disponibles". (Wikipedia)

Para los que estén interesados en este tema pueden consultar la página del Sistema Español de Triaje .



Amado Nervo

El poeta mexicano Amado Nervo escribió esta voz en los primeros versos de su poema "Tritoniada", que forma parte de su libro "Los jardines interiores". Dice así:

!Cómo surgen mis memorias ante el triar alborotado!
El mar es mi padre augusto...Deja, deja que recuerde:
en los viejos episodios fui tritón, enamorado
de una joven oceánica oji-verde.

Sus cabellos impregnaban de su olor mi cuerpo todo,
cuando trémulos mis brazos musculosos la ceñían;
sus cabellos algas eran, verdinegras, que de iodo
y de ozono, los perfumes embriagantes despedían....

En este vídeo, que festivalforo colgó en Youtube, vemos a las abejas triar a las puertas de las colmenas mientras el colmenero maneja los panales:


martes 16 de junio de 2009

TRIBADISMO

Academia recoge esta voz, en su 22ª edición, con el apelativo de poética, y la define como "Lesbianismo" .
El Diccionario Histórico Manual dice que deriva de tríbada (del griego tribós, ados y de tribein, frotar) y su definición es un poco más larga:

"m. Inversión sexual de la mujer, caracterizada por el hecho de que las que padecen esta anomalía o se entregan a ella por vicio, sólo experimenta el orgasmo por el contacto de los órganos genitales de su propio sexo".

Camilo José Cela la incluye en su "Enciclopedia del Erotismo" (Vol. VII) citando el mismo orígen etimológico, ya señalado, y el Diccionario de Ciencias Médicas Dorland, editado en la ciudad de Buenos Aires, por la editorial El Ateneo, en 1966:

"Inversión sexual u homosexualismo en la mujer; fricción de los genitales entre mujeres; amor lésbico. // Desde Krafft- Ebing, que lo incluía en el complejo de la degeneración mental, hasta nuestros días, ha variado su entendimiento médico y sexológico aunque exista todavía el veto social a su consideración pública. El amor entre tríbadas fue usual en la antigua Grecia, sobre todo en la isla de Lesbos y en torno a la poetisa Safo, véase, y su Casa de las Musas. Una tríbada famosa fue Filenis de Leucadia, según refire Luciano en su Diálogo de Cortesanas, véase, quien compuso una obra ilustrada conteniendo muy minuciosas instrucciones para el conocimiento y uso de las tríbadas cuya evidente obscenidad quedó inaccesible para la historia. Otra tríbada destacada, asimismo poetisa y rival de Safo, fue Nossis, que vivió hacia el siglo IV a. de C. en la ciudad italiana de Locris y dejó unos bellos epigramas dirigidos a sus dulces amigas. La etimología del término autoriza a algunos autores a incluir en el concepto de tribadismo a las mujeres dadas al frotamiento de los genitales, particularmente con ayuda del olisbo, sin que ello denuncie tendencia sáfica."

El diccionario Dorland aun sigue públicándose. Encuentro una edición actualizada, bajo el título "Dorland Diccionario Enciclopédico Ilustrado de Medicina", que publicó la editorial Elsevier en el año 2005. Sobre la voz que estamos estudiando dice lo siguiente:

"1. Lesbianismo; suele emplearse para indicar lo que es simulado en una relación sexual heterosexual; en ocasiones se refiere al uso de un pene artificial. 2. Fricción mutua de los genitales entre mujeres"


La definición más larga la encuentro publicada en la Enciclopedia Espasa-Calpe -Tomo LXIV, año 1985- pero, por el sentido ideólogico del texto y la bibliografía que lo acompaña, es muy probable que se trate del mismo que publicó en su primera edición de 1928. Dice así:

"M. Pat. y Med. leg. Inversión del sentido genital en la mujer. Se ha llamado también safismo y lesbismo, y aunque conocida de la edad más remota, sólo se ha estudiado científicamente en nuestros días. Casper y Westphal, en Alemania; Krafft-Ebing, en Austria; y Charcot y Asagnan en Francia, han agrupado el tribadismo en el complejo de la degeneración mental. Se conocen dos grandes variedades: la inversión propiamente dicha y la seudoinversión. La primera, llamada también uranismo, es la única importante en patología, ya que la otra es tan sólo vicio o perversidad.

El tribadismo, como las anomalías del sentido genital, es congénito y raras veces su aparición es tardía. La inclinación homosexual se acompaña de repulsión heterosexual. El carácter y funcionalismo de los órganos genitales no se aparta de la normalidad. La conciencia no sufre menoscabo, pero la voluntad queda dominada por la obsesión impura. Por fin se encuentran uno o muchos estigmas de degeneración física y psíquica. La precocidad del tribadismo se señala por su manifestación anterior a la época puberal. Una vez ésta ha llegado se afirma y revela aquél por signos inequívocos. El sujeto, desde la adolescencia, entra en la fase activa, ya de una vez, ya en pos de varios tanteos. Las diversiones y ocupaciones desde la infancia no son de niña, sino de niño. La doncella destinada a la inversión muestra gustos contrarios a los de su sexo. La vida sexual normal la descubre su verdadero estado, causándole cansancio e impotencia.
No faltan, sin embargo, casos en que el tribadismo permanece latente hasta que surge a favor de un incidente cualquiera. Estos casos retardados se califican impropiamente de adquiridos. El hábito exterior, el carácter y la inteligencia son por lo común normales. No dejan de existir, sin embargo, tipos de masculinización en el vestido y conducta. En cuanto a la inclinación homosexual, es exclusiva, con repugnancia invencible por lo heterosexual. No obstante, la impotencia es sólo psíquica o por sugestión ya que muchas invertidas soportan o disimulan en su vida genésica. (...)
Las formas de satisfacción consisten ya en el tribadismo propiamente dicho con acción puramente mecánica, ya en la masturbación. esta es solitaria o mutua, activa o pasiva. Los sueños eróticos son de contenido homosexual. La conciencia del estado animal es completa y el paciente se siente como presa de una ley fatal e inevitable.
En cuanto a la reacción psíquica es variable, ya que hay casos de depresión de ánimo con ideas suicidas y otros de perfecta indiferencia. Algunas llegan incluso a defender y hacer campaña en pro de la libertad de sus costumbres aberrantes.
El tribadismo, una vez declarado, no se extingue sino con las últimas manifestaciones de la vida sexual.
El tribadismo, perversidad o seudoinversión no es congénito sino adquirido. (...) La necesidad se observa en las aglomeraciones de mujeres solas, constituyendo el grupo denominado faut de mieux, por Krafft-Ebing. La depravación resulta del cansancio por abuso de las funciones normales. La inversión profesional se acompaña de los estigmas y vicios de la prostitución y la delincuencia. Este último caso es el opuesto a la inversión real y se traduce por intimidación y explotación.

El concepto médico-legal del tribadismo depende de su forma y variedades. Así, el sujeto es irresponsable en la inversión verdadera, pues obra dominado por un influjo morboso que vence toda resistencia. En cambio, es responsable en la inversión, vicio o perversidad. Sea como quiera, el estado mental aún en estos casos es defectuoso. No es raro que coexistan el histerismo, la psicotenia y diversas toxicomanías (alcohol, tabaco, morfina, cocaína).
Los atentados y crímenes de las tribádicas se cometen por celos o venganza y deben examinarse en cada caso particular. (...)"

En la edición correspondiente al año 1996, la Enciclopedia (Vol. XXI) ofrece un significado más sucinto:

"Aberración homosexual de la mujer. Sín. de amor sáfico o lésbico".

El Diccionario Ideológico de la Lengua Española, obra de Julio Casares (2ª ed., 13ª tirada, Ed. Gustavo Gili S. A.- Barcelona, 1985) define tribadismo como "Práctica lujuriosa entre mujeres" y el Manuel Seco no recoge esta voz sino tríbade, que vale por "mujer lesbiana".

Un libro actual que realiza un pequeño recorrido sobre la trayectoria histórica de esta palabra es "Identidades lésbicas" ( Edicions Bellaterra, 2000) en el que su autora, Olga Viñuales, dice lo siguiente:

"La actual proliferación de términos contrasta con la escasez de épocas anteriores en la que apenas existían términos para designar las prácticas sexuales entre mujeres. El más conocido y usado en diferentes lenguas, desde el Renacimiento hasta el siglo XIX, es el de tríbadas o tribadismo, palabra griega derivada de tribo, tribain, que significa " frota, frotarse" (Bonnet, 1995-pág. 48)*. Fue Messieure Pierre de Bourdeille, señor de Brantôme, quien, en el año 1587, recuperó y difundió el término en sus "Memorias". Durante tres siglos, tríbada será la única palabra de uso corriente para designar a la lesbiana. Un término que, según la época, tiene distintos significados. Pero fue la literatura francesa de finales del XIX la que cambió la representación social del lesbianismo y facilitó la emergencia de la palabra "lesbiana" con un nuevo significado."
*NOTA. Según Bonnet, Marcial, poeta latino del primer siglo de nuestra era, fue el primero en calificar de tríbada a la cortesana Philaenis, a la que se encuentra en un burdel)

Ricardo Llamas recoge las palabras del señor de Brantôme en su libro "Teoría torcida", publicado por Siglo XXI de España Editores, ( 1998 ) :

"Con el fin de esa "edad oscura" se desarrolla en Francia y en otros países europeos uan persistente tradición de localización de "la homosexualidad" en Italia. Las prácticas lésbicas eran conocidas por la aristocracia francesa del siglo XVI como donna con donna. Brantôme (que, decididamente, ve muchas más lesbianas de lo que por entonces era habitual), escribe: "Las turcas van al baño más por esta lujuria que por otra cosa, y danse mucho a ello; aun las cortesanas que tienen hombres por fuerza y a toda hora, usan entre sí de estas fricarelas, se buscan y se aman unas a otras, como he oído decir a algunas en Italia y España. En nuestra Francia son comunes tales mujeres; más dícese que de no mucho tiempo a esta parte la moda ha venido de Italia por una señora que no nombraré" (VV. AA., 1971: 42-43) Al parecer, esa mujer que llevó el tribadismo desde Italia hasta la corte de Enrique IV y de la que todo el mundo hablaba (aunque nadie lo hiciera abiertamente) no era otra que María de Médicis...." (Pág. 100)

De la misma editorial es el libro de Luis Pancorbo titulado "Abecedario de antropologías", en el que cita a un autor español . Dice don Luis:

"Tribadismo. Lesbianismo, safismo.... Tribadismo fue un término usado por Ángel Martín de Lucenay, un prolífico divulgador de temas de sexo, drogas y otros, durante la Segunda República española. Fue director de la enciclopedia Cultura física y sexual (1935), llena de incursiones en la sexología de los pueblos del mundo. Al hablar sobre los persas, asegura: "...las esposas legítimas de la aristocracia se reúnen en el domicilio de una amiga y allí suelen tener lugar las orgías lésbicas más inenarrables". Había permisividad, pero también muerte por LAPIDACIÓN si a una mujer se la sorprendía cometiendo adulterio con un hombre....." ( Pág. 523 )

Una clara y prolija relación de prácticas tribadistas (o tribaditas ) la encontramos en el libro de Ruth K. Westheimer que lleva por título "Sexo para dummies". Dice su autora en el capítulo 16, "Relaciones sexuales entre parejas del mismo sexo" :

"Buena parte de lo que se considera actividad sexual lésbica se asemeja a lo que los heterosexuales consideran preliminares ( ver capítulo 9 ), ya que el coito entre dos mujeres es imposible. Estas actividades incluyen tocar, besar, lamer y chupar el cuerpo entero.

Como en una pareja lésbica ambas tienen senos, que son zonas erógenas especialmente sensibles, éstos suelen ser parte central de la actividad sexual, que incluye en frotamiento de ambos pares de senos uno contra otro, así como abundante jugueteo con los pezones.

El frotamiento entre ambos cuerpos es el método más importante de actividad sexual. Cuando dos mujeres yacen cara a cara una sobre otra, y hacen presión con sus respectivos genitales y los frotan uno contra otro, se da lo que se conoce como tribadismo. En el siglo XIX a veces se referían a las lesbianas como tribades, debido a esta práctica. Una de las razones por las cuales la utilizan es porque permite que las manos y la boca queden libres para estimular otras partes del cuerpo...." (Págs. 259-260)

Son muchas las páginas que existen en La Red dedicadas al tribadismo. Un trabajo interesante y bastante completo es éste, firmado por V.

Camilo José Cela escribe tribadismo en su libro de relatos "Gavilla de fábulas sin amor", y tribadita en su novela "Oficio de tinieblas 5".
La fábula titulada "El guerrero cansado" cuenta los últimos años de Estrimón, el río mitológico de la Tracia, en cuyas aguas se bañan las "vírgenes más opulentas y viciosas"; entre ellas Hipsipila, que pregunta al río:

"-¿Y podré amar eternamente y retener a los hombres a mi lado y encima y debajo de mí, por los siglos de los siglos?
-Sin duda, Hipsípila. A pesar de tus lemniadas, esas viragos que sueñan con pasar a cuchillo a todos los hombres de tu remoto reino, tú gozarás siempre del calor de uno al lado: de su peso, si le ordenas que te cabalgue; de su amable dureza si, en la lid del amor, quien jinetea y se queda encima eres tú. Te aseguro, Hipsípila (y no lo digo para soliviantar tu carne), que por falta de varón no tendrás que arrojarte al mar desde la blanca roca. Y a las mujeres de Lemnos, vigílalas. El tribadismo de las amazonas no fue objeto poético de la dulce (y pequeña y morena) Safo y sus doncellas de Lesbos. Lucha contra la tiniebla, Hipsípila, pero no la temas. El amor no crece en los corazones que se asustan de gozar a la sombra (Shakespeare)." (Págs. 122-124)

Por lo que se refiere a su novela "Oficio de Tinieblas 5", dice en la mónada 392:

"invita a la mujer vestida de colombina a un trago de licor de cerezas y cuando la novia de tuprimo trepe por la fachada y se desnude tú disimula y haz como que no conoces a ninguna de las dos déjalas que se hablen al oído como cómplices que invoquen el espíritu de las amigas felices de otto kopp auxiliadoras de tribaditas y huye despacio y sin tropezar pudes proponerle al hombre vestido de pierrot que juegue contigo a la petanca eso a nada compromete o que paseéis juntos por el camino del matadero no es muy entretenido pero es una forma de pasar el rato como otra cualquiera mientras el lamento y los postreros sudores de las bestias mansas agonizantes os regalan el oído y el olfato o que te lea una poesía de william blake al tiempo que tó observas al microscopio la caligrafía del monstruo arador de la sarna" (Pág. 60)

Petshouse24 colgó en Youtube este vídeo titulado "Beso de mujer. Qué imposible" :





miércoles 20 de mayo de 2009

TRICÓFERO

Tricófero es voz que no recoge Academia. Marcos Augusto Morínigo dice en su Diccionario Manual de Americanismos lo siguiente:

"m. Arg., Chile y Méx. Medicamento que sirve para conservar el pelo o darle lustre."

En la mayoría de los textos consultados, esta palabra va asociada a una marca comercial, muy popular en muchos países de Sudamérica, aunque encuentro anuncios publicitarios en la prensa española del principios del siglo XX. Así, por ejemplo, en la pág. 11 de la edición correspondiente al día 17 de marzo de 1907, que dice así:

"El cuero cabelludo es el suelo en que crece el cabello de V. La abundancia de cabello depende de la fertilidad de ese suelo. Nutra V., pues, el cuero cabelludo y le crecerá el cabello. EL TRICÓFERO DE BARRY nutre los tejidos del cuero cabelludo, que suministran la fuerza generadora del cabello. El Tricófero es, ciertamente, un nutritivo del cabello. Elimina la causa de la calvicie, reconstituyendo el cuero cabelludo gastado e impotente. El público usa esta preparación desde 1801, cuando por primera vez se dio a conocer. Por más de cien años pues ha crecido al compás de la civilización."

En Internet pueden encontrarse algunos anuncios más sobre este producto; por ejemplo, los que aparecen en las imágenes 2ª y 3ª, que dicen así:

"Lo usan las principales familias de Asía, África, Europa y América. Este excelente artículo es reconocido como la mejor preparación para todo lo concerniente al cabello. Impide su caída, estirpa la tina y la caspa, y lo conserva siempre hermoso y brillante. Usándolo constantemente, son enteramente supérfinos los aceites, pomadas y demás artículos para el pelo. Está ricamente perfumado, con la esencia de las flores más esquisitas (sic), y se garantiza que hace crecer el cabello en los lugares calvos".


"UNA PROPAGANDISTA.
Las mujeres discretas huyen de las vulgaridades y "machonerías" de la política, para dedicarse a otro género de especulaciones y propagandas, más en analogía con las delicadezas de su sexo.
Las Luisa Michel, son la negación más absoluta de la idealidad femenina. Pero así como no comprendemos a la mujer electoral, no tenemos palabras para ponderar y aplaudir a las inteligentes y activas niñas que se dedican a hacer la propaganda de los artículos honestos, sanos, buenos y eficaces, que milagrosamente se han descubierto o inventado, para mantener o desarrollar los encantos de su belleza, don supremo con que la providencia ha querido dotar próvidamente a esta hermosa mitad del género humano.
Así cuando una joven, en nombre de los deberes que le impone esa misma naturaleza, pregona las virtudes excelsas de un productoq uímico como el gran Tricófero de Barry, único tópico que sin charlatanerías ni engaños, limpia, mantiene y da esplendor a los cabellos, encanto sobrenatural de la hermosura de la mujer, nos parece que esa joven llena una misión, pues secunda la obra de la sabiduría, divina, salvaguardando uno de sus supremos dones.
-El Tricófero de Barry, no es una droga- hemos oído decir a una de esas deliciosas propagandistas- El Tricófero de Barry es una inspiración celestial, puesta al servicio de los humanos, como uno de esos misteriosos yuyos vegetales, que dan la salud y salvan la vida. Este salva al cabello resucitándolo en su decadencia y tal vez en su muerte.
Febrero 1911"
Este producto fue comercializado por la firma Murray & Lanman (más tarde Lanman and Kemp Barclay), que aun existe, como puede verse en su página web.
La compañía abrió sucursal en Colombia en 1932; de modo que sus productos como el Agua de Florida, el jabón Reuter o el Tricófero de Barry, cuya fórmula debe ser más secreta que la de la Coca-Cola, comenzaron a formar parte, si no lo estaban ya, de la vida diaria y hogareña de muchos de sus ciudadanos.
Gabriel Garcia Márquez y Miguel Ángel Asturias recogen esta voz en sus respectivas novelas "El otoño del patriarca" y " Hombres de maíz". Dice el primero:

"....porque los mares son como los gatos, dijo, vuelven siempre, convencido de que los bancos de percebes de sus ingles eran el anuncio secreto de un amanecer feliz en que iba a abrir la ventana de su dormitorio y había de ver de nuevo las tres carabelas del almirante de la mar océana que se había cansado de buscar por el mundo entero para ver si era cierto lo que le habían dicho que tenía las manos lisas como él y como tantos otros grandes de la historia, había ordenado traerlo, incluso por la fuerza, cuando otros navegantes le contaron que lo habían visto cartografiando las ínsulas innumerables de los mares vecinos, cambiando por nombres de reyes y de santos sus viejos nombres de militares mientras buscaba en la ciencia nativa lo único que le interesaba de veras que era descubrir algún tricófero magistral para su calvicie incipiente..." (Pág. 258)

Y el segundo:

"Las voces de las mujeres que llegaban a la iglesia o cruzaban por allí cerca habla que te habla, lo hacían sacudirse, quejarse, alargar un brazo, encoger una pierna. Buscaba a la María Tecún, pero en lo remoto de su conciencia ya no la buscaba. La había perdido. Para hacer hablar a las mujeres, a la María Tecún la conocía sólo de oídas, se volvió achimero ambulante. Caminos, ciudades y ferias...
-!El espejito, niña, el espejito! !Peines! !Jabones! !Aguaflorida, para la florida niña! !Almanaques, hileras, listones, y los aritos de perlas! !Una pulserita, pañuelos, lápices, papel de amistad para enamorados, agujas, alfileres, peinetas, y estos vidriecitos con perjume: el heliótropo, la divinia, , el japonés! !Tricofero! !El tricofero! !Tómelo, llévelo, no estoy cobrando de más, es que la señorita apetecía el de la mujer trenzuda! !Las tierras del Señor!..." (Pág. 115)


sábado 2 de mayo de 2009

TRINITARIA

Academia define, por primera vez, el vocablo trinitaria en la edición de 1817. Dice así:

"s. f. Una flor pequeña que en sus hojas tiene los colores que son distintivos de la sagrada religión de la Santísima Trinidad..."

Esta definición prevalece hasta la edición de 1884, mucho más cercana a la botánica que a la vida espiritual:

"(De trinitario) Especie tricolor del género viola: es planta anual y de un pie de altura; se cultiva por la brillantez y variedad de sus flores: las hay enteramente blancas y también las hay amarillas, pero por lo común los dos pétalos superiores son amarillos con una mancha de color de púrpura en cada uno de ellos, los de enmedio de un blanco amarillento y el inferior de color de púrpura y como aterciopelado. Se llama así porque sus pétalos tienen los colores que son distintivos de la orden df. Planta herbácea anuale la Santísima Trinidad."

En la siguiente, la de 1899, nos dicen que esta voz deriva del latino trinitas, conjunto de tres, por alusión a los tres colores de la flor, y los señores académicos se recrean en la redacción de su significado con palabras muy precisas y atinadas:

"f. Planta herbácea anual, de la familia de las violáceas, con muchos ramos delgados de tres a cuatro decímetros de altura; hojas sentadas, oblongas, festoneadas y con estípulas grandes; flores en largos pedúnculos y con cinco pétalos redondeados, de tres colores, que varían del blanco al rojo negruzco, pero generalmente amarillos con una mancha central purpúrea los dos superiores, pajizos los de enmedio y morado obscuro aterciopelado el inferior, y fruto seco capsular con muchas semillas. Es planta de jardín, común en España."

En la edición de 1925 añaden una segunda acepción: "Flor de esta planta", y en la de 1927 la mantienen, acortan el texto y ofrecen un sinónimo: "Planta violácea, con flores en largos pedúnculos y con cinco pétalos redondeados, de tres colores, que se llama vulgarmente pensamiento. Es planta de jardín, común en España.// 2. Flor de esta planta".

En la inmediatamente posterior, la de de 1936, vuelven a la definición de 1899 e incluyen una nueva acepción:

"3. P. Rico. Planta trepadora espinosa".

En la 1950 retoman la definición de la de 1927, y en la 1956, de nuevo, la de 1899; pero en la 1985 vuelven a lo ya escrito en 1927 hasta que en la 1992 se impone la de 1899 hasta nuestros días. En fin, como escribió una vez Juan Ramón Jiménez, no la toquen más que así es la rosa.

Un libro que resulta imprescindible citar es la hermosa obra de los hermanos Boutelou titulada "Tratado de las flores" (Imprenta de Villalpando, 1804-Madrid). En ella, Don Claudio y Don Esteban, jardineros mayores del Real Jardín Botánico de Madrid y del Real Sitio de Aranjuez, respectivamente, mejoran y superan los tratados prácticos de Gregorio de los Ríos, y de Cosme Martín de Fuentidueña, a saber: "Agricultura de jardines, que tratan de la manera que se han de criar, governar y conservar las plantas, y todas las demás cosas que para esto se requieren", publicado por el capellán de la Casa de Campo de Madrid en 1592, y el "Tratado de agricultura de jardines", obra que el jardinero y arbolista del Real Sitio del Buen Retiro madrileño debió tener concluída por el año 1785, más o menos.
De los tres sólo es posible encontrar en books.google. el primero.
La cita es larga pero vale la pena deleitarse con su prosa, que siembran sobre el papel con la misma delicadeza con que debieron proyectar sus jardines:

"DE LOS PENSIES Viola tricolor. Lin. Esta planta anual, conocida también con los nombres de pensieles, pensamientos, y trinitaria o flor de la trinidad, que apenas crece en su estado silvestre, produce con el abono y cultivo muchos ramos delgados, extendidos, que adquieren hasta un pie de altura, y se hallan guarnecidos de hojas sentadas, oblongas, dentadas y más angostas que las radicales. Las flores son muy abundantes y hermosas, y varían en su color y tamaño. Muchas veces las producen enteramente amarillas, y algunas otras blancas; pero lo más regular es hallarlas hermosamente variadas, teniendo los dos pétalos superiores amarillos con una mancha de color de púrpura en cada uno; lod dos de enmedio de un blanco amarillento; y el inferior de color de púrpura obscuro y como aterciopelado. Las variedades que más agradan son las de flores anchas con los colores vivos y sobresalientes. Se adaptan para el adorno de las faxas, arriates, manchas, canastillos y demás del jardín de flores, salpicando los golpes e interponiéndolos con inteligencia a fin de que proporcionen una agradable diversidad. Igualmente se siembran en cuerdas que circundan los quadros, almantas, caracolillos y demás, y así dicen bellamente. Se acostumbra también sembrar algunos quadros o manchas grandes unicamente con pensies, cuyas alfombras admiran por la armonía que causan luego que están floridas estas plantas. Donde sobresalen mayormente es en macetas. Duran en flor desde últimos de marzo hasta junio, y aunque es cierto que luego que se ha pasado su flor presentan muy pobre y triste el terreno, con todo compensan después ampliamente esta falta con la variedad y brillantez de sus colores, y por el largo tiempo que continúan con flor. Una vez sembradas en un terreno se reproducen anualmente por las simientes maduras que se desprenden de las plantas. Se hallan dotadas las caxas de los pensies, en las que se contienen las simientes, de una fuerza elástica singular, por cuya propiedad se abren luego que han madurado,, y arrojan las simientes esparciéndolas en toda la circunferencia; y así si se desean guardar estas simientes deben recogerse las caxas antes de su perfecta maduración. Guardan la virtud germinativa por espacio de muchos años, siempre que se encierren en quartos secos y ventilados. No dexan de manifestar flor las plantas de pensies sembradas en abril y mayo; mas con todo son las flores tan descoloridas en las plantas de estas siembras tardías, que no es útil este método. Las sembradas expontáneamente por haber sacudido naturalmente las caxas sus semillas florecen con anticipación respecto de las que se siembran por el otoño; y suele ser tan abundante la reproducción que se logra, que es necesario destruir mucha porción de plantas, tratándolas como a malas yerbas a fin de que no incomoden a otras sus vecinas. Tienen los pensies la agradable circunstancia de prosperar en parajes sombríos, y aun debaxo de la sombra inmediata de los árboles prueban bien, adornándose en dichos parajes sus flores con más viveza y lustre, por quanto no come el sol los colores, que siempre les quita mucha parte de su brillo." (Págs. 345/ 346)

La trinitaria, aparte de su función decorativa, es una planta de uso medicinal, útil para aliviar diversas enfermedades.
Armand Trousseau y H. Pidoux, autores de un "Tratado de Terapéutica y Materia Médica", traducido por Don Matías Nieto Serrano, y publicado en la imprenta madrileña de Manuel de Rojas, en el año 1857, nos cuentan sus propiedades y su utilización médica a lo largo de los años.
La cita es un erudito compendio de diferentes tratados de otros autores; la transcribo casi en su totalidad por su acertado acercamiento a la voz que estamos estudiando:

"El pensamiento silvestre, viola arversis, Mir.; viola tricolor, L., que se llama vulgarmente pensamiento, yerba trinitaria, es una planta tan común y conocida, que nos abstendremos de describirla. Pertenece a la misma familia de las violáceas, y goza de propiedades eméticas análogas a las de las violetas indígenas y exóticas. Se usan las hojas y tallo de la planta. Según Bergius el tallo es purgante y las raíces eméticas. Se administra el pensamiento bajo la forma de jugo y de infusión, y también de cocimiento lácteo, que es preferible para los niños. Asimismo se prepara un jarabe de pensamientos, que se administra con buenos resultados como depurativo. TERAPEÚTICA (...) Las raíces del pensamiento (viola tricolor) gozan de propiedades eméticas análogas a la de la violeta olorosa. La infusión de todas las partes de la planta, según Bergius (Matiere Medicale, pág. 709), purga y algunas veces hace vomitar: la yerba seca es un purgante muy suave para los niños, administrada en cocimiento a la dosis de media onza por cuartillo de agua. No sabemos si de las propiedades que acabamos de indicar se habrán derivado la que hace muchos siglos se atribuyen al vegetal que nos ocupa.Háse en efecto considerado el pensamiento como uno de los mejores depurativos que posee la materia médica. Puede leerse en Matthiole (Comm. en Dioscorid., p. 822), en Fush (Hist. stirp., p.804) y en Bauhino (Hist. plant., tom. III, p.547) lo que refieren estos autores de la eficacia de las hojas y tallos del pensamiento en el tratamiento de las enfermedades cutáneas crónicas. A pesar de todo parecía haberse olvidado esta planta, cuando Strack (De crusta infantum ejusque remedio. Francf., ad Moen., 1779) repitió una serie de experimentos acerca de ella, y demostró que tenía notable eficacia en las enfermedades de la piel. La prescribía principalmente en las afecciones llamadas lácteas de los niños, que se comprenden en el lenguaje vulgar bajo la denominación genérica de usagre, y que unas veces son un impétigo, otras un ezcema, con menos frecuencia un lichen, y en algunas, por fin, un verdadero favus.
Murray( App. méd., T. I, p. 789) inserta una numerosa lista de médicos, que han sacado partido del uso del pensamiento en el tratamiento de las costras lácteas de los niños, y no falatn ejemplos que confirmen la acción curativa de esta planta en las diversas afecciones de la piel del cráneo de los niños y adolescentes. La mayor parte de los autores que han escrito sobre este importante punto de terapéutica, han observado que al principio del tratamiento se exacerba la emfermedad cutánea de un modo notable, y asimismo han advertido que la orina adquiere en muchos enfermos una extremada fetidez, ya sea porque se verifique la crisis por vías urinarias, o porque el pensamiento dé a la orina un olor fétido, como vemos a la trementina comunicar a la misma secreción el olor de violeta. Haase (Dissert. de viola tricolor. , Erlang, 1782) que ha hablado con un entusiasmo quizá un tanto irreflexivo del pensamiento, y que le juzga muy conveniente para el tratamiento de las diversas enfermedades de que acabamos de hablar, le considera además como el mejor medio que puede oponerse a los herpes en general; es decir, a toda esa multitud de enfermedades de la piel, que con denominaciones tan diversas han clasificado los dermatólogos modernos. Pero al lado de estos admiradores del pensamiento hay médicos que reconocen en él pocas propiedades curativas, y aun algunos que del todo se las niegan, bien porque realmente haya habido demasiada exageración por parte de los primeros, o bien porque los últimos no hayan experimentado con todo el esmero y paciencia apetecibles. Sin embargo, Murray (App. méd., t. I, p. 792) con su imponente autoridad inclina la balanza, y declara haber probado por sí mismo la utilidad del pensamiento en las circunstancias indicadas por los autores que acabamos de citar. También se ha hecho extensivo el uso de este remedio al reumatismo crónico, a la sífilis constitucional, y por último a todas las enfermedades orgánicas en que están indicados los depurativos (Murray loc. cit., p. 793). Modo de administración y dósis.- Starck hacía tomar a los niños el pensamiento hervido en leche; no dice a qué dósis. Wendt aconsejaba un puñado de yerba por 1 kilogramo (2 cuartillos) de leche. Murray (loc. cit.) prescribía para los niños de un año 8 gramos (2 dracmas) en 192 gramos (6 onzas) de agua, que se reducían considerablemente por la ebullición, y luego se mezclaban con leche, haciendo hervir también la cantidad que el niño había de beber en el día. Con este cocimiento lácteo se hacían sopas y papilla. También se preparaban apocemas con 32 gramos ( 1 onza) de pensamiento seco o un puñado de la yerba fresca, por 1 kilogramos (2 cuartillos) de agua, que se reducía a la tercera parte. este cocimiento se puede aromatizar, vertiéndole cuando se halla en su fuerza el hervor sobre simiente de anís, de cilandro o de hinojo. Los polvos se pueden dar a la dósis de 8 a 16 gramos (2 a 4 dracmas) al día, mezclados con miel; el extracto a la de 4, 8, y aun 16 gramos (1, 2, 4 dracmas). Por último, el jugo de la planta fresca a la de 125, 192, 250 gramos (4, 6, u 8 onzas) al día."


Un poeta que escribió unos sentidos y delicados versos a la trinitaria fue el chileno Guillermo Blest Gana. Son éstos:

Como vírgen que perdiera
la prenda de su ternura,
con tu enlutada hermosura
te muestras, mísera flor.
Como la luna en el cielo,
tú en el jardín, Trinitaria,
vives triste y solitaria
como el que llora un amor.

Para tí es vano del aura
el casto beso inocente,
el murmullo de la fuente,
de las aves el cantar;
ni te agrada el sol hermoso
que te acaricia y colora;
solo el llanto de la aurora
logra tu pena calmar.

Ese tinte amarillento
que en tu cáliz se presenta,
¿la palidez representa
del que sufre la aflicción;
o bien el puro destello
de la esperanza dichosa,
que esmalta, cual flor hermosa,
el verjel del corazón?

No lo sé, pero la mente
recuerda amargos dolores,
o bella historia de amores
al mirarte en su jardín;
y aunque apenas te levantas,
siempre la mirada inquieta
del amante o del poeta,
te busca y encuentra al fin.

Al verte el que ausente llora,
aspira con grato anhelo
un perfume de consuelo
en tu cáliz bienhechor;
y al contemplarte la hermosa
que enamorada suspira,
el grato bálsamo aspira
de un pensamiento de amor.


Gabriel García Márquez escribió esta voz en su novela "El Otoño del Patriarca":

"..
.ya verán que con el tiempo será verdad, decía, consciente de que su infancia real no era ese légamo de evocaciones inciertas que sólo recordaba cuando empezaba el humo de las bostas y lo olvidaba para siempre sino que en realidad la había vivido en el remanso de mi única y legítima esposa Leticia Nazareno que lo sentaba todas las tardes de dos a cuatro en un taburete escolar bajo la pérgola de trinitarias para enseñarle a leer y escribir...."(Págs. 173-174)

Felipe Benítez Reyes
nos habla de la trinitaria en su artículo "Flores", incluído en su libro "Papel de envoltorio". Comienza sí:

"Oscar Wilde escribió que la muerte es un buen precio por una rosa roja, que es frase propia de un esteta y que contiene una especie de abstracción lírica tal vez un tanto atolondrada, pues ¿qué rosa, por roja que sea, puede valer lo mismo que una vida?
Shakespeare puso en boca de Oberón, el rey de las hadas y los elfos, la fantasía de que la flor llamada "love-in-idleness" (nuestra trinitaria o pensamiento silvestre) fue traspasada por un dardo extraviado de Cupido, lo que tornó su blancura prístina en una coloración purpúrea. Si hemos de creer a Oberón, cuando el jugo de tal flor se aplica sobre los párpados de un durmiente queda éste hechizado y se enamora del primer ser vivo que se le pone a la vista, así se trate de un asno, que es lo que fue a sucederle a la reina Titania...." (Pág. 47)


Shosheman15 colgó en Youtube este vídeo titulado "Pensamiento: flor de temporada":

martes 21 de abril de 2009

TRINQUETE

Covarrubias dice de esta voz lo siguiente:

"El juego de pelota cubierto, quales son los de los corredores; díxose así, quasi triquete, por los tres ángulos que tien cerrados, dos en el centro y uno en el fuera. La pelota con que aquí se jugaba se llamó trigonalis a trigone, que es la que aora se usa, y llaman pelota chica de sobre cuerda. este juego era de la gente noble, y moça, por la presteza que es necesaria para boluer las pelotas, siendo el tiempo corto y el bote muy presto, al reués de la pelota de viento; desto queda dicho mucho arriba, verbo pelota, podráse ver porque ay algunas cosas curiosas; por manera, que se dixo trinquete, quasi triquete, por los dichos tres ángulos, o rincones cerrados."

Como término marítimo, lo recoge, al hablar de las velas, en su quinta acepción:

"Maestra la mayor mesana, la mediana vela del trinquete...."

Autoridades amplía el campo de sus significados:

"s. m. El tercer árbol hacia la parte de proa en las naves mayores, y en las menores es el segundo. (...) LOPE. Pereg. lib. 1 ´Por trinquete tenía la coluna, y S. Bernardo abrazado a ella´. // Vale también el juego de pelota cerrado y cubierto.(...) QUEV. Mus. 6 Rom. 86. Por hacerme formidable el diablo, que nunca duerme, con andar de cama en cama y de trinquete en trinquete. // En la Germanía vale cama de cordeles. Juan Hidalgo en su Vocabulario. // A cada trinquete. Modo adverbial que vale a cada paso, o en cada lance. Algunos dicen a cada triquete. CERV. Quix. Tomo 2 cap. 18 ´Ha de ser Médico, y principalmente Herbolario, para conocer... las hierbas, que tienen virtud de sanar las heridas, que no ha de andar el Caballero Andante a cada trinquete buscando quien se las cure´. QUEV. Cuent. ´Metiólos en paz; mas a cada triquete andaban a mía sobre tuya."

En la edición de 1869 de Academia, la primera acepción la redactan de este modo:

"El palo que se arbola inmediato a la proa, en las embarcaciones que tienen más de uno".

En la siguiente, la de 1884, los académicos dicen que esta voz procede del inglés trinket, pero en la de 1899 ofrecen varias etimologías, según la acepción; para la primera creen que este vocablo deriva del italiano trinchetto, y añaden dos definiciones marineras más: "Verga mayor que se cruza sobre el palo de proa" y "Vela que se larga en ella"; para la segunda acepción dicen que procede del francés triquet, "pala para jugar a la pelota"; y aparece una acepción nueva, derivada del verbo trincar, 2º art. que definen así: "m. Garfio que gira por uno de sus extremos y por el otro resbala sobre los dientes oblicuos de una rueda, para impedir que ésta se vuelva hacia atrás".

En la edición de 1925 incluyen un andalucismo y en la 1927, una expresión familiar, con lo que se completa, en lineas generales, el abanico semántico de esta palabra que ha llegado hasta nuestros días:

"Aldabilla con que se aseguran las puertas"

Estar uno más fuerte que un trinquete: "Estar robusto, tener mucha salud".

En el Corominas encontramos algunos rasgos interesantes de su etimología:

"mar. Antiguamente triquete, orígen incierto, probablemente tomado del fr. ant. triquet (hoy trinquet), y éste diminutivo de trique, ´bastón´, por ser el más pequeño de los tres mástiles principales; la forma moderna se debe al influjo de trinca y trincar. 1º doc. triquete. h. 1440, Juan de Mena; trinquete, 1492 (...). En Mena: "Los flacos triquetes con la su mezana/ vi levantarse de non buena gana".

Estos dos versos corresponden a la obra de Juan de Mena titulada "El laberinto de fortuna", que amplío para su mejor compresión:

Vi que las gúminas gruesas quebravan (1312)
quando las ánchoras quis levantar,
vi las entenas por medio quebrar,

aunque los cárbasos non desplegavan,
los másteles fuertes en calma temblavan,

los flacos triquetes con la su mezana
vi levantarse de non buena gana

quando los vientos se nos conbidavan. (1320)

En la edición de Castalia, anotada y comentada por Maxim Kerkhof, dicen, a pie de página, lo siguiente: "Mesana es otra pequeña vela que meten a la proa de la naue por que tome más viento e los triquetos son vnos maderos en que la ponen (glosa del ms. PN7, en letra del copista C)"

Pero sigamos con Corominas:

"Esta forma antigua persiste hasta muy tarde en castellano y demás romances. Está en el "Viaje de Felipe II a Inglaterra", por Andrés Muñoz (1554), según fcha.; en la "Relación del viaje de Álvaro de Mendaña" (1567): "Echamos un marinero a la mar con un cabo, y nos los truxo a la nao, del qual hizimos una cruz y le pusimos en el triquete; y de las rajas, otras muchas que nos pusimos en el cuello". (...) La alteración de esta forma en trinquete era fácil y casi inevitable dada la gran cantidad de términos náuticos que empezaban por -TRINC, a saber, el empleadísimo verbo trincar, y trinca, trincadura, trincafía, trinco, trincanil (trancanil). (...) Así ya encontramos trinquete en la narración del "Primer viaje de Colón", (...), en "El arte de navegar", de Ant. de Guevara, (...), en otros pasajes de la "Relación del viaje de Álvarez de Mendaña"...."

De los ejemplos dados por Joan Corominas vamos a centrarnos en el de Cristóbal Colón La referencia al primer viaje aparece anotada en su Diario, con fecha 14 de hebrero (sic) de 1493 , jueves. Como se sabe, el manuscrito original se perdió y lo que hoy en día conocemos es un extracto amplio en el que se mezclan los palabras de Colón y los escritos del padre Bartolomé de las Casas, que iba también a bordo de la nao Santa María.
Las anotaciones de la fecha señalada recogen los temores del almirante y de toda su tripulación , en el viaje de vuelta, ante la posibilidad de naufragar en las aguas de un océano embravecido. Todos hacen votos para que no ocurra y ofrecen plegarías y romerías a las vírgenes de su devoción si logran salvarse. En los últimos párrafos escribe:


"Más su flaqueza y congoxa (dize él) "no me dexava asentar la ánima". Dize más que también le dava gran pena dos hijos que tenía en Cordóva al estudio, que los dexava huérfanos de padre y madre en tierra extraña, y los reyes no savían los servicios que les havía en aquel viaje hecho y nuevas tan prósperas que les llevava para que se moviesen a los remediar. Por esto y porque supiesen sus altezas cómo Nuestro Señor le havía dado victoria de todo lo que deseaba de las Indias y supiesen que ninguna tormenta havía en aquellas partes, lo cual dize que se puede conocer por la yerva y árboles que están nacidos y crecidos hasta dentro en la mar y porque, si se perdiese con aquella tormenta, los reyes oviesen noticia de su viaje, tomó un pergamino y escrivió en él todo lo que pudo de todo lo que avía hallado, rogando mucho a quien lo hallase que lo llevase a los reyes. Este pergamino enbolvió en un paño encerado, atado muy bien, y mandó traer un gran barril de madera y púsolo en él sin que ninguna persona supiese qué era, sino que pensaron todos que era alguna devoción; y así lo mandó echar en la mar. Después, con los aguaceros y turbionadas, se mudó el viento al Güeste, y andaría así a popa sólo con el trinquete cinco oras con la mar muy desconcertada; y andaría dos leguas y media al Nordeste. Avía quitado el papahigo de la vela mayor, por miedo que alguna ondade la mar no se lo llevase del todo."

Corominas, en su amplio estudio de esta voz, nos ofrece un análisis desde el punto de vista geográfico:

"En cuanto a la procedencia geográfica del vocablo, a falta de indicaciones cronológicas inequívocas, hemos de atenernos a los hechos lingüisticos: el sufijo -ete difícilmente es compatible con un origen cast. o port. y ( sin excluir el cat. o el ital.) sugiere en primer lugar una procedencia francesa, con lo cual está de acuerdo la temprana aparición en castilla y Portugal, más favorable a un origen atlántico que mediterráneo. En estas condiciones nos vemos conducidos a creer que el origen de trinquete, ´mástil´es el mismo de trinquete, ´lugar para el juego de pelota´(Covarr. , Quev.), el cual es bien conocido: del fr. ant. triquet, ´juego de pelota´(...) que también tiene variante trinquet (1409) y que se conservó posteriormente, en los siglos XVII y XVIII, como nombre de la pala para dicho juego; esta es la ac. etimológica, pues el vocablo deriva, según es bien sabido, del fr. trique, ´garrote, palo´(1385). (...) No veo la menor objeción posible a derivar triquet, ´palo de proa´de trique, ´garrote´, pues este diminutivo cuadra perfectamente al menor de los mástiles de una nave....."
El Tesoro de Villanos recoge, entre otras, las connotaciones sexuales de esta voz en el Habla de Germanía:

1. Cama de cordeles (...)

(El ejemplo que ofrece corresponde a la jácara "Portillo el de Alcalá". En él se cuenta la patente de convite que el baratero de la cárcel, Gregorio, exige al recién apresado Portillo. Se niega, se desafían, y sale, como fiadora de él, la Méndez). Comienza así:

Tocando con la cadena
del enrejado postigo,
en la jaula está la gura
para encerrar a Portillo.
Llegó Gregorio de Portes,
prioste d´este cabildo,
y en voz de toda la coima
habló el jaque en este estilo:
-Bien sabeis que aquesta casa
es de todo bravo sitio,
de todo sastre aposento
y de todo Antón abrigo;
y ha menester esta gente
mascar un poco de pío.
Y así podeis tratar luego
de rascaros el bolsillo.-
Y echando mano a la cerra
sacó d´el un papelillo
de tabaco, y hizo el brindis
con cuatro dedos de hocico.
Portillo, qu´estaba atento,
más áspero que un erizo,
más enroscado que anguila
y más valiente qu´el mismo,
le ha dicho: -Señor Gregorio,
si vusted habla conmigo,
es otra cosa; mas yo
nunca de dar tuve vicio ,
que bien se sabe en la manfla,
qu´en hablando de Portillo,
no hay trinquete que no tiemble.
Bueno está; baste lo dicho,
que será mejor callar;
que por Dios, si me amohino,
de mis pies a su cabeza
le traspase aquestos grillos....

2. Prostituta.

( La cita que incluye pertenece a la novela ejemplar de Miguel de Cervantes, "Rinconete y Cortadillo", y se refiere al pasaje en el que la Cariharta y el Repolido mantienen una discusión en la casa de Monipodio. Hasta allí se había acercado la meretríz horas antes, después de que su chulo le hubiera pegado una paliza por no darle un dinero que necesitaba para seguir jugando. Dice Don Miguel:

"Maniferro y Chiquiznaque tenían a Repolido, que en todas maneras quería entrar donde la Cariharta estaba; pero como no le dejaban, decía desde fuera:
-!No haya más, enojada mía: por tu vida que te sosiegues, así te veas casada!
-¿Casada yo, malino- respondió la Cariharta-. !Mirá en que tecla toca! !Ya quisieras tú que lo fuera contigo, y antes lo sería yo con una sotomía de muerte que contigo!
-!Ea, boba- replicó Repolido-, acabemos ya, que es tarde, y mire no se ensanche por verme hablar tan manso y venir tan rendido, porque vive el Dador si se me sube la cólera al campanario, que sea peor la recaída que la caída! Humíllese, y humillémonos todos, y no demos de comer al diablo.

-Y aun de cenar le daría yo- dijo la Cariharta- por que te llevase donde nunca más mis ojos te viesen.
-¿No os digo yo- dijo Repolido-, !Por Dios que voy oliendo, señora trinquete, que lo tengo que echar todo a doce, aunque nunca se venda!" (Pág. 78)

3. Prostitución.

Amplío la cita, que pertenece al "Romance de las lamentaciones de una iza" (Hill, XXXIV, 94), incluído en el "Romancero de Germanía" (Temas de España- Taurus Ediciones- 1967).
Cuenta la historia del chulo Benito Jiménez y de la Pérez, su colipoterra, que se lamenta porque no gana ya lo que solía:

(...)
En esto llegó, y mordiendo
los labios dos o tres veces,
le dice: "Benito mío,
no te aflijas ni te alteres
de que la Pérez no acuda
con las ganancias que suele.
La casa de aquesta tierra
no es para buenas mujeres,
ni puede en ella vivir
la que de serlo se precie.
Dejan por una fregona,
que ayer iba a por aceite,
una mujer que ha veinte años
que cursa aquestos trinquetes.
Pedíle al padre la casa
que está en frente de la Méndez,
y diósela a la Quevedo
(por ser mi enemiga) adrede.
Y a mi me dio por vecina
una muchacha reciente,
que por ser bella y muchacha,
sólo su molino muele....


El sentido de la voz parece más claro en la tercera acepción que en la segunda. y la autora del Tesoro lo fortalece con este texto añadido:

"Trinquete es cama de enamorados, y trincar, requebrar, pues requebrar es quebrar, y retozar, partir, y trincar, quebrantar, y como se correspondan estas significaciones entre amar y quebrar, se dice en la palabra requebrado, en el alfabeto 3º (Rosal).
Se dijo trinquete a la cama de cordeles, porque se amarra con cuerdas, para hacer más fácil el traslado de un lugar a otro...."

En cambio, la expresión que utiliza Cervantes se aviene a varias interpretaciones.
Juan Bautista Avalle- Arce, que anota la obra para Clásicos Castalia, dice que la expresión de Repolido alude a las prostitutas y tiene un sentido despectivo "porque para su negocio usaba sobre todo las camas de cordel o trinquetes."( La cita corresponde a la obra de José Luis Alonso Hernández, "El lenguaje de los maleantes españoles de los siglos XVI y XVII: La Germanía....")
José Esteban, autor de "Las mil y una palabras de casa de putas". es de la misma opinión y escribe:

"En Germanía y en sentido general es cama de corchetes o camastro empleado por las putas, en el ejercicio de su profesión. Por metonimia, pasa a significar puta o utilizadora del trinquete. Era insultante y así lo utiliza Cervantes...."(Pág. 228)

F. Hernandez Castanedo da en su "Glosario de la mala palabra" los mismos ejemplos que María Inés Chamorro en su "Tesoro de Villanos".
Una opinión distinta es la de Angel Basanta. Anota la edición de "Rinconete y Cortadillo" de la Biblioteca de El Sol y dice que la expresión "señora trinquete" se refiere, de un modo figurado, a la actitud "estirada" de la mujer, semejante al palo de los buques.
Si hoy leemos el texto de Miguel de Cervantes con una mentalidad políticamente correcta, tal vez lleguemos a la conclusión de que es inaceptable que un hombre que pega a una mujer quiera, después, hacer las paces insultándola; por lo tanto, tiene más sentido que la considere "estirada", al no avenirse a sus deseos, a que la recuerde que es puta de un modo tan peyorativo; pero, si leemos "Rinconete y Cortadillo" con la mentalidad de la época, muy posiblemente el sentido de esta expresión sea el inverso.



Camilo José Cela también recoge el sentido sexual de esta voz en su "Enciclopedia del Erotismo"- Tomo VII- y en su "Diccionario Secreto II", y cita en ambas obras unos versos del poema de Rafael Alberti, "Diálogo entre Venus y Príapo" :

"Es metáfora formal (el pene lo semeja). Pene". (E. E.)

"Es met. formal (la pija en erección lo semeja). Pija en erección". (D.S.)

Venus
(a Príapo)

Eres trinquete,
palo mesana, torre indagadora
y, ardido del más rojo gallardete,
cresta de gallo al despuntar la aurora.
Sales de un bosque, lanza o jabalina.
Redondos aramboles, de espejuelos
te alumbran cuando cazas.
Pende en los dos la gloria masculina.
Llenas las nubes, los cargados cielos
rebosan de sus tazas.

Una amplia definición marinera de este vocablo la encontramos en el "Diccionario Marítimo Español", recopilado por Timoteo O´Scanlan y Martín Fernández de Navarrete (Madrid, Imprenta Real, 1831)

"s. m. A. N. El palo que se arbola inmediato a la proa en las embarcaciones que tienen más de uno.// La verga correspondiente a dicho palo.// Man. La vela que se enverga en ella. // En las balandras, el foque envergado en el estai mayor. En todas estas acepciones se decía antiguamente triquete.(...)// Trinquete redondo: la vela de trinquete en las embarcaciones de cruz; a diferencia de trinquete cangrejo que se llama la del mismo palo en goletas, bergantines-goletas y pailebotes.// Trinquete de correr: la vela más pequeña que la ordinaria de trinquete, que se envergaba en lugar de esta para correr un tiempo. Sarm. pág. 286.// Ir, navegar (o más propiamente, correr) con el trinquete en calzones. V. correr en calzones, en esta última voz.// De trinquete a trinquete: mod. adv. de igual significado que el de ancla a ancla.(...)"


Son muchos los ejemplos, aparte de los ya dichos, que podrían ponerse para ilustrar literariamente este palabra. He elegido dos.
El poeta aragonés Juan de Moncayo ( 1600-1656) escribió un soneto titulado "A una nave corriendo tormenta" en el hizo uso de esta voz:

Surca la nave el húmedo alboroto
del mar, y en sus cristales sumergida,
náufraga, da ejemplares a la vida
con la tarda experiencia del piloto.

No bien, pues, a los ímpetus del Noto
resiste, de sus furias compelida,
cuando en el riesgo muestra dividida,
rotas las jarcias y el trinquete roto.

Surcó el mar, en peñascos desiguales,
señoreó de su centro las arenas,
ya tocando los astros celestiales.

Mas al soplo veloz de un viento, apenas
de lo que fue no deja las señales,
!oh trágico retrato de mis penas!

Benito Pérez Galdós contó en "Trafalgar" la batalla de las armadas francesa y española, capitaneadas por el vicealmirante Pierre Villeneuve, contra la flota británica, al mando del vicealmirante Nelson. Dice el autor canario en el capítulo XI:

"Rendido el Bucentauro, todo el fuego enemigo se dirigió contra nuestro navío, cuya pérdida era ya segura. El entusiasmo de los primeros momentos se había apagado en mi, y mi corazón se llenó de un terror que me paralizaba, ahogando todas las funciones de mi espíritu, excepto la curiosidad. Esta era tan irresistible, que me obligó a salir a los sitios de mayor peligro. De poco servía ya mi escaso auxilio, pues ni aun se trasladaban los heridos a la bodega, por ser muchos, y las piezas exigían el servicio de cuantos conservaban un poco de fuerza. Entre éstos vi a Marcial, que se multiplicaba gritando y moviéndose conforme a su poca agilidad, y era a la vez contramaestre, marinero, artillero, carpintero y cuanto había que ser en tan terribles instantes. Nunca creí que desempeñara funciones correspondientes a tantos hombres el que no podía considerarse sino como la mitad de un cuerpo humano. Un astillazo le había herido en la cabeza, y la sangre, tiñéndole la cara, le daba horrible aspecto. Yo le vi agitar sus labios, bebiendo aquel líquido, y luego lo escupía con furia fuera del portalón, como si también quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.
Lo que más me asombraba, causándome cierto espanto, era que Marcial, aun en aquella escena de desolación, profería frases de buen humor, no sé si por alentar a sus decaídos compañeros o porque de este modo acostumbraba a alentarse a sí mismo.
Cayó con estruendo el palo de trinquete, ocupando el castillo de proa con la balumba de su aparejo, y Marcial dijo:
"Muchachos, vengan las hachas. Metamos este mueble en la alcoba".

En Youtube he encontrado este vídeo sobre la modalidad de trinquete llamada "Paleta goma". Lo colgó fipelotavasca:


jueves 2 de abril de 2009

TRIQUITRAQUE
















Covarrubias
incluye esta voz onomatopéyica en la definición de tras, y dice:

"(...) Tras, entre gente bárbara, significa el sonido que haze el golpe quando se da en alguna cosa sólida, y dezimos tris, trás, y quando se golpea picando la carne, suelen dezir en el vulgo, triqui traque, con un proverbio que dize: "Tripas al jarro, y triqui traque al taxador", al que es molesto y porfiado; repitiendo una razón suelen dezir en la aldea, que triquitraque tiene fulano."

Autoridades no cita esta vez a Covarrubias, ofreciendo una definición escueta, que se mantiene en las tres ediciones siguientes:

"Voz inventada para explicar el sonido ruidoso, y como a golpes de alguna cosa".

En la edición de 1803, Academia se muestra más precisa:

"s. m. Ruido como de golpes repetidos y desordenados, o los mismos golpes. // Especie de cohete rastrero que va de una parte a otra, y da repetidos truenos".

En la siguiente, la de 1817, añade un modo adverbial familiar, A CADA TRIQUITRAQUE, que define como "A cada momento, con gran facilidad". Años más tarde dirán "A cada trique".

La segunda acepción la redactan de otro modo en la ediciones de 1832, 1869 y 1899:

"Tirillos de pólvora dispuestos en un papel atado con varios dobleces, de cada uno de los cuales resulta un trueno".

"Papel con pólvora, liado y atado en varios dobleces, de cada uno de los cuales resulta un tirillo, pegándole fuego por la mecha que tiene en uno de sus extremos".

"Rollo delgado de papel con pólvora y atado en varios dobleces, de cada uno de los cuales resulta una pequeña detonación, pegándole fuego por la mecha que tiene en uno de sus extremos".

En la edición de 1984 añaden como cuarta acepción lo que ya fue sugerido en la de 1803:

"Buscapiés, cohete".

El María Moliner varía poco lo dicho por Academia:

"m. Movimiento de cosas acompañado de golpeteo: ¨El triquitraque del tren".// Ese ruido o golpeteo. // En pirotecnia, tira de papel en que van envueltas una a continuación de otra pequeñas porciones de pólvora que producen, cuando se quema, sucesivas explosiones. > Piola. A CADA TRIQUITRAQUE.- Frecuente y repetidamente y con cualquier motivo. (...) REVENTAR COMO UN TRIQUITRAQUE.- (Jocoso, empleado frecuentemente con referencia a personas) Frase con que se añade énfasis a ´reventar´: Estás tan gordo que cualquier día vas a reventar como un triquitraque."

Don Luis Montoto y Rautenstrauch dice en su obra "Un paquete de cartas, de modismos, locuciones, frases hechas, frases proverbiales y frases familiares" que "A cada triquete o trinquete" es lo mismo que " a cada triquitraque" porque triquete es abreviatura de esta última. Cita la obra de Francisco de Quevedo , "Cuento de cuentos", en la que el autor castellano escribe en el prólogo:

"Considera vuesamerced el buen talle destas voces, que se nos hacen reacias en la lengua, y no las podemos escupir: zurriburri, a cada triquete, traque barraque, zis zás, zipizape, abarrisco, irse a chitos, chichota, con sus once de oveja, trochimoche, y cochite hervite; es decir, que no tiene vergüenza para deslizarse en una historia y entremeterse en un sermón; y están tan halladas, que pocas plumas las desdeñan." (Págs. 402- 403)

"El DRAE- leemos en el Boletín de la Real Academia Española (1966)- aduce trique,´estallido leve´, a cada trique ´a cada momento´, triquete ´estallido leve´, a cada triquete ´a cada momento´, triquitraque,.....".

El modo adverbial que cita Don Francisco aparece en Quijote, II-XXXIII:

"-Eso digo yo-dijo Sancho Panza-; que si mi señora Dulcinea del Toboso está encantada, a su daño; que yo no me tengo de tomar con los enemigos de mi amo, que deben de ser muchos y malos. Verdad sea que la que yo vi fue una labradora, y por labradora la tuve, y por tal labradora la juzgué; y si aquella era Dulcinea, no ha de estar a mi cuenta, ni ha de correr por mi, o sobre ello, morena. No, sino ándese a cada triquete conmigo a dime y direte,...."(Pág. 646)
La voz que estamos estudiando tiene también otros significados, según la zona.
Hablas Andaluzas
la define como "Dolor o indisposición repentinos".
José Sánchez- Boudy ofrece dos nuevos significados en su "Diccionario de cubanismos más usuales": "Lío. ´Ayer tuve un triquitraque con Pedro´. HACER EL TRIQUITRAQUE. Fornica con una mujer. ´Ayer hice el triquitraque con mi prima´".

Con este sentido pueden entenderse los versos que recoge Margit Frenk Latorre en su extraordinario libro "Corpus de la antigua lírica popular hispánica (Siglos XV a XVII)":

-Juguemos al tres, dos y as:
¿Si quereis, dama, que saque?
-No quiero yo sino al triquitraque.

-Juguemos calabriada,
pandurrillas, dobladilla,
a las presas, si os agrada,
si no, sea basto y malilla,
con guarita y espadilla,
sin flor, engaño o achaque.
-No quiero yo sino al triquitraque.

También parecen tenerlo los versos de esta canción incluída en el interesante ensayo de Javier Asensio García, Helena Ortiz Viana y Fernando Jalón Jadraque, titulado "Las danzas procesionales de Cameros y el norte de Soria":

Somos romeritos,
venimos de San Jaque
con el triqui triqui
con el triqui traque.
(Santa Cruz de Yanguas, SO)

Esta voz aparece, con sentido figurado, en una coplilla jocosa, recopilada por Juan Alfonso Carrizo en su obra "Cancionero popular de Jujuy":

Toda la noche anduve,
tras de una tuerta,
ojos de triquitraque
caro me cuesta.

Gloria Fuertes también se vale de esta palabra para crear un ambiente jocoso . La escribe en su obra de teatro en verso, titulada "Las tres reinas magas: Melchora, Gaspara y Baltasara":

!Ay, madre del amor hermoso,
que viaje tan horroroso!
Entre la tos del camello
y el continuo triquitreo
-triquitraque, triquiteo-
entre sus jorobas me mareo.

El padre Luis Coloma es conocido, entre otras obras, por el "Ratón Pérez", el famoso personaje que ideó para entretener al el niño Rey Alfonso XIII. Sin embargo, no es el único que salió de su pluma. En "Historia de un cuento" nos relata, en primera persona, la relación de un niño con su entorno:

"Había en casa de mis padres un bonito jardín, que separaba la cuadra y cochera del resto del edificio. Levantábase en el centro una glorieta circular, y salían de ella varias callecitas sombreadas por parras y rosales, que iban a terminar en preciosos arriates, caprichosamente cerrados con verjas. En uno de éstos, en que no habían sembrado planta alguna, guardaba yo dos cabritas, regalo de mi abuela, de quien siempre fui el nieto predilecto.
Estos inofensivos animalitos tenían un enemigo encarnizado en la persona de Dª Mariquita, anciana ama de llaves, que desempeñaba este cargo en mi casa hacía veintidós años. Según ella, nada bueno podía esperarse de unos animalitos, que tenían con el diablo el peligroso punto de contacto de poseer como él cuernos y rabo.
Mis relaciones con Dª Mariquita no eran muy cordiales: la disciplina doméstica, quebrantada a veces por mis cabras, y sobre todo, un individuo de la raza felina, un gato pardo, llamado Pilitón, en quien tenía ella puestos sus cinco sentidos, eran entre nosotros la manzana de la discordia. Solía yo cogerle por una pata sin el menor miramiento y, haciéndole yo sentar sobre sus cuartos traseros, le preguntaba muy serio:

-Pilitón...¿Quieres ir a la escuela?

Pisábale entonces el rabo con disimulo, y Pilitón mayaba furiosamente.

-¿Lo ves?- gritaba yo a Dª Mariquita- ¿lo ves como Pilitón es un flojo que no quiere estudiar?

Doña Mariquita corría detrás de mí, llamándome Nerón, y yo me refugiaba en cualquier asilo, mientras el señor Pilitón se atusaba los bigotes, erizados de cólera por mi falta de respeto a las conveniencias sociales.
Un día vino a verme mi amigo Juan Manuel, y entre los dos cometimos una iniquidad horrible, que tuvo a poco providencial castigo: atamos al rabo de don Pilitón un triquitraque de a dos cuartos, y le prendimos fuego. El pobre animal huyó desatentado a refugiarse entre las enaguas de su dueña, que a poco más se inflaman, como se inflamó su cólera al ver chamuscado el rabo de su gato".

Don Benito Pérez Galdós tenía un gusto especial por este vocablo y sus modos adverbiales, que escribe en muchos de sus "Episodios Nacionales" y en algunas novelas tan conocidas como "Fortunata y Jacinta". Dice en el capítulo noveno de la Cuarta Parte:

"Por la noche estaban en la botica, además de Ballester, los dos practicantes Padilla y Rubín. Como apareciese en la acera de enfrente el célebre crítico, Segismundo se vio acometido a la ira cómica que le producía la presencia de aquel personaje de tan indudable importancia en la república de las letras. "Tengo a ese caballerito -decía-, sentado en la boca del estómago... sobre todo, desde que elogió aquella obra tan mala, estrenada este invierno, diciendo que en ella se planteaba el problema, y qué sé yo qué. Veréis: es aquel dramita moral en que se recomienda el matrimonio y las buenas costumbres; como que allí resulta que todos los solteros somos unos pillos; y porque un joven se retira tarde y se gasta algún durete en picos pardos, me le llaman monstruo y el papá le maldice... Hay una escena en que todos se desmayan, porque sale uno muy malo, que resulta ser un hombre dedicado a la ciencia, el cual dice con la mayor frescura que él no cree en Dios aunque le fusilen. Total, que cuando la vi representar, pensé que me tragaba todos los eméticos que hay en mi farmacia. La moraleja de la obra es que sin religión no hay felicidad, y por eso la pone en las nubes este ángel de Dios, que es el alcaloide de la cursilería".
Cerró la noche y Ponce se acercó para telegrafiarse con su amada. Del balcón descendía una cuerda, a la que el joven ataba un papel.

"Le manda su último artículo- dijo el regente a sus amigos, acechando en la puerta de la farmacia-. Ahora baja la cuerda con un dulce... Como anoche, lo mismo que anoche. Veréis, veréis la broma que le tengo preparada".

Con nerviosa presteza fue a la rebotica y sacó del cajón un objeto del tamaño de una yema, blanco y de apariencia azucarada. Padilla se desternillaba de risa, y Maxi observaba con atención simpática.

"Pero es preciso que me ayudeis. Tú, Padilla, que le conoces, sales, te haces el encontradizo, le hablas de literatura dramática, le entretienes un rato volviéndole la cara para allá; y entretanto , yo, con muchísimo disimulo, me escurro pegado a la pared, en el momento en que baja el bramante con el dulce. Quito la yema, ¿sabes?... y pongo esta. La hice anoche. Es estricnina, a la dosis que se echa a los perros, bien neutralizado el sabor con regaliz, y forrada de azúcar. Se la come y revienta como un triquitraque".


El poeta peruano Miguel Wenceslao Garaycochea(Arequipa, 1816- Trujillo, 1861), puso la voz triquitraque en la segunda parte de su poema "Los Ergos", incluído en su libro "Poesías", publicado en Lima, a título póstumo, por su hijo Juan M.:

Prosigue guapo estudiante
agitando tu pulmón;
no desmayes; adelante;
embrolla; grita, y brillante
habrá sido la función.
Mira que este es el busilis
para llegar a valer,
y no pienses que tu filis
mueva a los otros la bilis
y se queden sin comer.
Que el triquitraque del plato
y de jigote el olor,
a par del acento grato
del ergo del peripato,
es la pimienta mejor.
¿No ves ese crujimiento
de quijadas?...Pero...!bah!
No mires, no, tal portento,
porque tu estómago hambriento
las folías bailará.
Y aunque el humo del potaje
impresione tu nariz,
argumenta con coraje;
mira que este aprendizaje
te hará muy pronto feliz.
Vendrá día, y el capelo
y las borlas obtendrás;
y con tu lana y tu pelo
en silla de terciopelo,
quién sabe, te sentarás.
Y entonces, sin que reproche
ninguno tu parecer,
todo el día y por la noche
hablarás a trochimoche
en prueba de tu saber.
Y entonces el tratamiento
de Useñoría obtendrás,
que, aunque seas un jumento,
si tienes bordado asiento
te adularán los demás.

Para Rafael García Serrano el triquitraque fue el de la Guerra Civil. Escribe la voz en un de los prólogos que aparecen en la edición de su novela "Eugenio", publicada por la editorial Planeta, junto con una serie de relatos del autor, que la complementan. Dice el escritor falangista:

"Debo agradecer a Alberto Leyva la memoria y la atención que no tuvieron con Eugenio otros jerarcas contemporáneos de mi viejo camarada, que eligió morir un poco antes de que reventase el gran triquitraque de 1936 y muchísimo antes de que fuesen desventrados como jacos de "La Lidia" la Falange y el 18 de Julio."
( Pág. 14)


Para completar esta entrada vamos a terminar con una greguería de Ramón Gómez de la Serna y con unos versos de Gabriel Celaya. Dice el escritor madrileño:

"Ese triquitraque de huesos que producen los dedos al ser estirados, suena a ultratumba, a deudas adquiridas con el más allá."

Y escribe el poeta vasco:

PLANTEAMIENTO EN ENE

Uno entre todos no es nadie,
aunque todos sean Uno.
Si alguien canta, no se dice,
dice el total que es ninguno.

Y Uno más Uno, más Uno
nunca es Ene, nunca es suma,
porque su total es cero
y cualquiera siempre es alguien.

Triquitraque de las cosas
que creíamos sabidas.
!Pólvora, máscaras, ruido!
Carnaval: santas mentiras.

En este vídeo, que colgó angelfdezcorral en Youtube, podemos oir el triquitraque del Tren de la Fresa. Varios fines de semana al año realiza un recorrido turístico desde Madrid hasta Aranjuez: