
Dice Covarrubias de esta voz:
"Vel triaca, Latín theriaca. cae, es un medicamento eficacísimo, compuesto de muchos simples, y lo que es de admirar, los mas dellos venenosos, que remedia los que están emponçoñados con qualquier género de veneno, dixose de el nombre griego therion, bestia venenosa, y por excelencia la víuora, o por ser remedio contra las tales, o porque de sus mesmas carnes se haze esta composición, como está dicho, para remedio."
Autoridades nos remite a thriaca y nos ofrece dos acepciones:
" s. s. Composición de varios simples medicamentos calientes, en que entran por principal los trociscos de la vívora. Su uso es contra las mordeduras de animales, e insectos venenosos, y para restaurar la debilitación por falta del calor natural. Llámase así de la voz griega Therion, que significa Vívora, por ser ella misma antídoto contra qualquier veneno. Lat. Theriaca. THRIACA. Metaphoricamente vale remedio de algun mal prevenido con prudencia, o sacado del mismo daño. Lat. Antidotum. Nuñ. Empr. 37. El castigo de unos es thriaca para todos, que dexa purificado el aire, y libre la República del contagio. "
Ambas definiciones apenas si varían en las ediciones siguientes hasta llegar a la del año 1822, en que los señores académicos optan por darle a la primera otra redacción distinta, que se mantiene hasta el día de hoy. Dice así:
" s. f. Confección muy usada de antiguo en las boticas, qu se compone de muchos simples, siendo los principales y mas eficaces el opio y las especias que corrigen su virtud narcótica. Theriaca andromachi. "
Una definición más amplia de lo dicho hasta ahora la encontramos en el "Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana", obra del Dr. Pedro Felipe Monlau, obra ya citada aquí, en el que autor dice lo siguiente:
"Triaca ó Teriaca. Theriaca: del g. thér, thérion, fiera, bestia feroz, animal venenoso, y akeomai, yo curo. Remedio ó confeccion farmacéutica, asi llamada por su eficacia contra la mordedura de los animales venenosos, ó, según dicen otros, por constituir su base la carne de víbora.- Chardin hace venir triaca del persa theriac, que significa cordial.- Otros indican como etimología probable la voz terriac, uno de los nombres del opio en Oriente, donde llaman therrickis á los que se embriagan con opio. Pero es el caso de que ya desde los primeros tiempos del Imperio Romano se daba el nombre de triaca á ciertos electuarios en los cuales no entraba el opio. Tal es, por ejemplo, la triaca cuya fórmula da Plinio. La triaca más común ha sido la de Andrómaco: se compone de 66 ingredientes, y algunos de estos compuestos de dos, tres, y hasta veinte sustancias diferentes. "
Autoridades nos remite a thriaca y nos ofrece dos acepciones:
" s. s. Composición de varios simples medicamentos calientes, en que entran por principal los trociscos de la vívora. Su uso es contra las mordeduras de animales, e insectos venenosos, y para restaurar la debilitación por falta del calor natural. Llámase así de la voz griega Therion, que significa Vívora, por ser ella misma antídoto contra qualquier veneno. Lat. Theriaca. THRIACA. Metaphoricamente vale remedio de algun mal prevenido con prudencia, o sacado del mismo daño. Lat. Antidotum. Nuñ. Empr. 37. El castigo de unos es thriaca para todos, que dexa purificado el aire, y libre la República del contagio. "
Ambas definiciones apenas si varían en las ediciones siguientes hasta llegar a la del año 1822, en que los señores académicos optan por darle a la primera otra redacción distinta, que se mantiene hasta el día de hoy. Dice así:
" s. f. Confección muy usada de antiguo en las boticas, qu se compone de muchos simples, siendo los principales y mas eficaces el opio y las especias que corrigen su virtud narcótica. Theriaca andromachi. "
Una definición más amplia de lo dicho hasta ahora la encontramos en el "Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana", obra del Dr. Pedro Felipe Monlau, obra ya citada aquí, en el que autor dice lo siguiente:
"Triaca ó Teriaca. Theriaca: del g. thér, thérion, fiera, bestia feroz, animal venenoso, y akeomai, yo curo. Remedio ó confeccion farmacéutica, asi llamada por su eficacia contra la mordedura de los animales venenosos, ó, según dicen otros, por constituir su base la carne de víbora.- Chardin hace venir triaca del persa theriac, que significa cordial.- Otros indican como etimología probable la voz terriac, uno de los nombres del opio en Oriente, donde llaman therrickis á los que se embriagan con opio. Pero es el caso de que ya desde los primeros tiempos del Imperio Romano se daba el nombre de triaca á ciertos electuarios en los cuales no entraba el opio. Tal es, por ejemplo, la triaca cuya fórmula da Plinio. La triaca más común ha sido la de Andrómaco: se compone de 66 ingredientes, y algunos de estos compuestos de dos, tres, y hasta veinte sustancias diferentes. "

En el libro de Martín Arredondo titulado "Obras de Albeyteria....", publicado en Madrid, por Antonio Marín, en el año 1728, encontramos la fórmula de Plinio en el capítulo XXXVII, "De la calidad de la triaca, y uso de ella, y otra complexión muy singular" :
"Ya que he tratado de la triaca, y su virtud, trataré de otra tan excelente, quanto alabada de Plinio, el qual dize, que es contra todos los animales venenosos, esculpida con versos a la puerta del Templo de Esculapio, en una piedra. Es su composición esta, de serpol, dos dracmas, opoponaz, y mijo, de cada cola otro tanto, de trebol, un dracma, de eneldo, simiente de anís, y de hinojo, ameos, apio, de cada cosa seis dracmas, de harina de yeros, doze dracmas. Todas estas cosas molidas y cernidas, mezcladas con vino blanco añejo, hecho en forma de pastillas, y secas, molerlo, y darlo en ayunas, desatado en vino. De esta triaca se dice aver usado el rey Antioco, contra todos los venenos. Y puesto, que es tan facil, pódremos usarla, pues si miramos la calidad de los simples de que se compone, según Dioscórides, Laguna, y Plinio son eficacísimos, no solo a este intento, sino a otros infinitos, que cada se ofrecen muy de ordinario. En quanto a la cantidad, será conforme â la virtud del sujeto. "
Como algunos de los componentes de esta triaca no son muy conocidos he optado por buscar sus imágenes. No hay más que hacer click en cada palabra señalada.
El Diccionario de Medicina y de Cirugías Prácticas (Imprenta de Sordo-mudos, Madrid, 1844) obra de varios autores entre los que destaca Gabriel Andral, incluye, en su séptimo volumen, una detallada historia de los orígenes de la triaca de Andrómaco y su compleja fórmula. Dice en la página 4:
" Electuario opiado polifármaco ( triaca de Andrómaco).- El origen de esta composición es sumamente antiguo. Mitrídates, rey del Ponto, fue su primer inventor; por lo menos, parece que, temiendo siempre ser envenenado, hizo componer para su uso un antídoto, cuya fórmula cayó en manos de Pompeyo, quien encargó al médico Demócrates describirla en versos hexámetros bajo el nombre de mitridates. Mas de un siglo después hizo Nerón perfeccionar el mitridates por Andrómaco, su médico, y este dio de él una nueva descripción en versos elegiacos, bajo el nombre de galeno, que quiere decir calmante. Posteriormente se encontró descrito el mismo electuario en una obra de Galeno bajo el nombre de triaca, título de un antiguo poema griego de Nicandro.; este último nombre es el que ha conservado. La fórmula de la triaca, tal como fue emitida por Galeno se halla fielmente referida en la farmacopea de Zewlfer (Pharmacopeia augustana, 1653) y en la de Charas. El Codex de 1758, la contiene igualmente, con la diferencia de que la pimienta blanca se halla reemplazada por las cortezas de limón. esta sustitución, que nada motiva, ha sido seguida por Baumé y por todos los que le han sucedido lo que no impide que nosotros la hayamos desechado. esta fórmula lleva también los trociscos de escila, de vívoras y de Hedicroy; sin embargo Zewlfer había notado que valía más reducir estas tres composiciones á sus elementos y añadirlos á los del electuario, fundándose especialmente en que la mayor parte de los ingredientes de los trociscos de Hedicroy se encuentran ya en la triaca. El nuevo Codex de 1818 ha admitido esta corrección; pero se ha equivocado en la valuación de la composición de los trociscos de escila y de vívoras. Henry y yo hemos restablecido íntegramente la fórmula de Galeno, en nuestra Farmacopea Razonada. He aquí esta fórmula tal y como la hemos dispuesto.
"Hace mucho tiempo que se prepara la triaca, uno de los medicamentos antiguos de mas reputación; consta que las drogas, de que se componen, obran recíprocamente las unas sobre las otras; que su qualidad, y principalmente su virtud narcótica, se muda poco á poco; pero no se ha determinado qué particular reacción se verifica entre todos sus componentes, y en qué consiste la modificación que experimenta. En la incertidumbre, en la ignorancia misma nos hallamos sobre estas descomposiciones tan complicadas, cuyas mezclas medicamentosas lo son ellas mismas; los buenos médicos piensan, hace ya mucho tiempo, que se debían renunciar y abolir todos estos compuestos informes e indigestos; esta confusión de remedios que los antiguos, como hemos ya dicho en otra ocasión, deseaban reunir muchas substancias diversas, para que entre ellas alguna pudiese exercer su acción sobre la enfermedad que querían curar. La opinión de los modernos es la mas acertada sin duda, y esperamos que todos la adopten, renunciando las fórmulas incorrectas, las mezclas desconocidas que han retardado los progresos de la Terapéutica; ya es tiempo de que se abandonen estos remedios inventadoe en la infancia del arte, que no sirven de otra cosa más que llevar en sí un vano aparato de fausto y luxo en una ciencia, que no debía perder de vista la simple uniformidad de los elementos de la naturaleza."
Como algunos de los componentes de esta triaca no son muy conocidos he optado por buscar sus imágenes. No hay más que hacer click en cada palabra señalada.
El Diccionario de Medicina y de Cirugías Prácticas (Imprenta de Sordo-mudos, Madrid, 1844) obra de varios autores entre los que destaca Gabriel Andral, incluye, en su séptimo volumen, una detallada historia de los orígenes de la triaca de Andrómaco y su compleja fórmula. Dice en la página 4:
" Electuario opiado polifármaco ( triaca de Andrómaco).- El origen de esta composición es sumamente antiguo. Mitrídates, rey del Ponto, fue su primer inventor; por lo menos, parece que, temiendo siempre ser envenenado, hizo componer para su uso un antídoto, cuya fórmula cayó en manos de Pompeyo, quien encargó al médico Demócrates describirla en versos hexámetros bajo el nombre de mitridates. Mas de un siglo después hizo Nerón perfeccionar el mitridates por Andrómaco, su médico, y este dio de él una nueva descripción en versos elegiacos, bajo el nombre de galeno, que quiere decir calmante. Posteriormente se encontró descrito el mismo electuario en una obra de Galeno bajo el nombre de triaca, título de un antiguo poema griego de Nicandro.; este último nombre es el que ha conservado. La fórmula de la triaca, tal como fue emitida por Galeno se halla fielmente referida en la farmacopea de Zewlfer (Pharmacopeia augustana, 1653) y en la de Charas. El Codex de 1758, la contiene igualmente, con la diferencia de que la pimienta blanca se halla reemplazada por las cortezas de limón. esta sustitución, que nada motiva, ha sido seguida por Baumé y por todos los que le han sucedido lo que no impide que nosotros la hayamos desechado. esta fórmula lleva también los trociscos de escila, de vívoras y de Hedicroy; sin embargo Zewlfer había notado que valía más reducir estas tres composiciones á sus elementos y añadirlos á los del electuario, fundándose especialmente en que la mayor parte de los ingredientes de los trociscos de Hedicroy se encuentran ya en la triaca. El nuevo Codex de 1818 ha admitido esta corrección; pero se ha equivocado en la valuación de la composición de los trociscos de escila y de vívoras. Henry y yo hemos restablecido íntegramente la fórmula de Galeno, en nuestra Farmacopea Razonada. He aquí esta fórmula tal y como la hemos dispuesto.
Sobre la eficacia de esta fórmula, llamada también Triaca Magna, duda el autor del Diccionario de Medicina y Cirugía, que firma D. A. B.
Esta obra fue impresa el año 1817 en la imprenta madrileña de Ripollés. Dice allí, en la página 73 del vol. 3º :
Esta obra fue impresa el año 1817 en la imprenta madrileña de Ripollés. Dice allí, en la página 73 del vol. 3º :
"Hace mucho tiempo que se prepara la triaca, uno de los medicamentos antiguos de mas reputación; consta que las drogas, de que se componen, obran recíprocamente las unas sobre las otras; que su qualidad, y principalmente su virtud narcótica, se muda poco á poco; pero no se ha determinado qué particular reacción se verifica entre todos sus componentes, y en qué consiste la modificación que experimenta. En la incertidumbre, en la ignorancia misma nos hallamos sobre estas descomposiciones tan complicadas, cuyas mezclas medicamentosas lo son ellas mismas; los buenos médicos piensan, hace ya mucho tiempo, que se debían renunciar y abolir todos estos compuestos informes e indigestos; esta confusión de remedios que los antiguos, como hemos ya dicho en otra ocasión, deseaban reunir muchas substancias diversas, para que entre ellas alguna pudiese exercer su acción sobre la enfermedad que querían curar. La opinión de los modernos es la mas acertada sin duda, y esperamos que todos la adopten, renunciando las fórmulas incorrectas, las mezclas desconocidas que han retardado los progresos de la Terapéutica; ya es tiempo de que se abandonen estos remedios inventadoe en la infancia del arte, que no sirven de otra cosa más que llevar en sí un vano aparato de fausto y luxo en una ciencia, que no debía perder de vista la simple uniformidad de los elementos de la naturaleza."

Estas ideas terminan siendo recogidas por diccionarios médicos posteriores, como en este otro Diccionario de Medicina y Cirugía, obra de Don Manuel Hurtado de Mendoza, publicada en Madrid, en 1840, por el editor Boix. Allí se dice sobre la voz que estamos estudiando:
" TRIACA. s. f. Theriaca, (de ther, bestia venenosa, y de akeomai, curar). Nombre dado a una especie de electuario que se ha considerado por los antiguos como el mejor antídoto contra las mordeduras de animales venenosos. Este medicamento tan complicado, e inventado por Andrómaco, médico de Nerón, aunque está lejos de tener todas las virtudes que se le han atribuído, debe considerársele como un simple tónico contra las debilidades del estómago, ó como un calmante ya interiormente, ó ya al esterior en epitema sobre el epigastrio, en las gastralgias."
Un recorrido bastante completo sobre la importancia médica y, sobre todo, política y comercial, de la triaca, a lo largo de los siglos, nos lo proporciona Juan Esteva de Sagrera en su interesante libro "Historia de la farmacia. Los medicamentos, la riqueza y el bienestar" ( Masson S. A., Barcelona, 2005 ). Dice su autor:
" La triaca gozó de mucho prestigio durante el siglo XVI, precisamente cuando el galenismo había sufrido los primeros ataques de envergadura. Los especieros más ricos y famosos la elaboraban públicamente. En Venecia, Bolonia, Nápoles y Roma se preparaban en grandes cantidades y suponía una importante fuente de ingresos para las ciudades. En Barcelona se elaboraba en la plaza de Sant Jaume. En Madrid, el Coelgio de Farmacéuticos disfrutó en el siglo XVIII de la exclusividad de su elaboración, que también era pública. Fue una demostración de fuerza y poder por parte de los médicos galenistas y de los especieros y boticarios especializados en el arte operatorio tradicional. Se trataba de una ceremonia en que el galenismo exhibía sus mejores galas en un decorado teatral y casi operístico, fue la demostración fastuosa de los atributos del galenismo, que exhibía públicamente su superioridad sobre la modesta espagiria de los seguidores de Paracelso, un revolucionario opuesto a la fastuosidad y el amaneramiento de los médicos. La triaca es el máximo exponente de la farmacia rica, lujosa, cara, reservada a los nobles y burgueses. (...)"
Unos párrafos más adelante dice:
" La triaca parece concebida para beneficio de los especieros y comerciantes de drogas, no para aliviar a los enfermos. Se amontonaban en ella los simples más caros y exóticos, se elaboraba en vistosas ceremonias públicas, se escribieron sobre sus virtudes decenas de libros y, sin embargo, era un medicamento ineficaz. No satisfechos con considerarla un antídoto, le fueron añadiendo nuevas aplicaciones: tos vieja y nueva, angina de pecho, inflamación del estómago, cólicos, fiebre maligna, agotamiento, pérdida del apetito sexual, insomnio, gusanos intestinales y peste. (...) La fama de la triaca no se extinguió hasta el siglo XX. En Bolonia se preparó hasta 1796, en Venecia hasta la mitad del siglo XIX y en Nápoles hasta 1906. (...) Las víboras era en principalmente ingrediente de la triaca. No servía cualquier víbora, sino sólo las hembras no preñadas, de las que se desechaba la cabeza y la cola. La carne se limpiaba y se hervía en agua fresca de fuente, se salaba y aromatizaba y se preparaba un caldo, con el que se hacía una pasta añadiéndole pan seco finamente triturado. La elaboración era manual y los trociscos se secaban a la sombra. Las víboras no se cazaban cuando estaban en fase de letargo o demasiado gordas. Las más apreciadas eran las Colli Euganci, que se extinguieron por culpa de su caza masiva. Una vez extinguidas se cazaron en las demás colinas de Venecia y Verona. Los trociscos de víbora se preparaban con mucha antelación a la ceremonia de la elaboración pública por parte de los más famosos especieros. " ( Págs. 178 - 181 )
" TRIACA. s. f. Theriaca, (de ther, bestia venenosa, y de akeomai, curar). Nombre dado a una especie de electuario que se ha considerado por los antiguos como el mejor antídoto contra las mordeduras de animales venenosos. Este medicamento tan complicado, e inventado por Andrómaco, médico de Nerón, aunque está lejos de tener todas las virtudes que se le han atribuído, debe considerársele como un simple tónico contra las debilidades del estómago, ó como un calmante ya interiormente, ó ya al esterior en epitema sobre el epigastrio, en las gastralgias."
Un recorrido bastante completo sobre la importancia médica y, sobre todo, política y comercial, de la triaca, a lo largo de los siglos, nos lo proporciona Juan Esteva de Sagrera en su interesante libro "Historia de la farmacia. Los medicamentos, la riqueza y el bienestar" ( Masson S. A., Barcelona, 2005 ). Dice su autor:
" La triaca gozó de mucho prestigio durante el siglo XVI, precisamente cuando el galenismo había sufrido los primeros ataques de envergadura. Los especieros más ricos y famosos la elaboraban públicamente. En Venecia, Bolonia, Nápoles y Roma se preparaban en grandes cantidades y suponía una importante fuente de ingresos para las ciudades. En Barcelona se elaboraba en la plaza de Sant Jaume. En Madrid, el Coelgio de Farmacéuticos disfrutó en el siglo XVIII de la exclusividad de su elaboración, que también era pública. Fue una demostración de fuerza y poder por parte de los médicos galenistas y de los especieros y boticarios especializados en el arte operatorio tradicional. Se trataba de una ceremonia en que el galenismo exhibía sus mejores galas en un decorado teatral y casi operístico, fue la demostración fastuosa de los atributos del galenismo, que exhibía públicamente su superioridad sobre la modesta espagiria de los seguidores de Paracelso, un revolucionario opuesto a la fastuosidad y el amaneramiento de los médicos. La triaca es el máximo exponente de la farmacia rica, lujosa, cara, reservada a los nobles y burgueses. (...)"
Unos párrafos más adelante dice:
" La triaca parece concebida para beneficio de los especieros y comerciantes de drogas, no para aliviar a los enfermos. Se amontonaban en ella los simples más caros y exóticos, se elaboraba en vistosas ceremonias públicas, se escribieron sobre sus virtudes decenas de libros y, sin embargo, era un medicamento ineficaz. No satisfechos con considerarla un antídoto, le fueron añadiendo nuevas aplicaciones: tos vieja y nueva, angina de pecho, inflamación del estómago, cólicos, fiebre maligna, agotamiento, pérdida del apetito sexual, insomnio, gusanos intestinales y peste. (...) La fama de la triaca no se extinguió hasta el siglo XX. En Bolonia se preparó hasta 1796, en Venecia hasta la mitad del siglo XIX y en Nápoles hasta 1906. (...) Las víboras era en principalmente ingrediente de la triaca. No servía cualquier víbora, sino sólo las hembras no preñadas, de las que se desechaba la cabeza y la cola. La carne se limpiaba y se hervía en agua fresca de fuente, se salaba y aromatizaba y se preparaba un caldo, con el que se hacía una pasta añadiéndole pan seco finamente triturado. La elaboración era manual y los trociscos se secaban a la sombra. Las víboras no se cazaban cuando estaban en fase de letargo o demasiado gordas. Las más apreciadas eran las Colli Euganci, que se extinguieron por culpa de su caza masiva. Una vez extinguidas se cazaron en las demás colinas de Venecia y Verona. Los trociscos de víbora se preparaban con mucha antelación a la ceremonia de la elaboración pública por parte de los más famosos especieros. " ( Págs. 178 - 181 )

Fray Íñigo de Mendoza (1425-1507), escribió esta voz en unos versos incluídos en las "Coplas de Vita Christi", publicadas en Centenera, Zamora, en el año 1482:
Comiença la istoria de la Incarnaçión
Comiença la istoria de la Incarnaçión
De los culpados perdón,
guarda de los perdonados,
de los tristes compassión,
julepe de perfeçión,
triaca de los pecados,
nuestra torre de omenaje,
claro sol de nuestro día,
a tí el alto mensaje
fue traído por el paje
que te dixo Ave María.
La poesía completa puede leerse en este enlace.
También Fernando de Rojas hizo uso de esta voz en su conocida tragicomedia "La Celestina", poniéndola en boca de Calixto. Ocurre en el sexto auto, en el que Celestina visita la casa del enamorado, dándole buenas nuevas sobre Melibea y enseñándole un cordón de la amada:
"CALIXTO.- ¿Enójote, madre, con mi luenga razón, o está borracho este mozo?
CELESTINA.- Aunque no lo estés debes, señor, cesar tu razón, dar fin a tus luengas querellas, tratar al cordón como cordón, porque sepas hacer diferencia de habla, cuando con Melibea te veas; no haga tu lengua iguales la persona y el vestido.
CALIXTO.- !Oh mi señora, mi madre, mi consoladora! Déjame gozar con este mensajero de mi gloria. Oh lengua mía, ¿por qué te impides en otras razones, dejando de adorar presente la excelencia de quien por ventura jamás verás en tu poder? !Oh mis manos, con qué atrevimiento, con cuán poco acatamiento tenéis y tratáis la triaca de mi llaga! Ya no podrán empecer las hierbas, que aquel crudo caxquillo traía envueltas en su aguda punta. Seguro soy, pues quien te dio la herida, la cura. !Oh tú, señora, alegría de las viejas mujeres, gozo de las mozas, descanso de los fatigados como yo! No me hagas más penado con tu temor, que me hace mi vergüenza. Suelta la rienda a mi contemplación, déjame salir por las calles con esta joya, porque los que me vieren sepan que no hay más bienandante hombre que yo." (Págs. 81-81)
Triaca es término muy querido tanto por los sonetistas como por los autores teatrales. Calderón de la Barca, por ejemplo, tituló uno de sus autos "El veneno y la triaca", y el licenciado conquense Juan de Hinojedo Xarava tiró de la palabra para homenajear a un paisano suyo, poeta también, de nombre Joseph de Villaviviosa, autor de un libro titulado "La Moschea", poética inventiva en octava rima" :
Como quien contra el tósigo y veneno
de las cerastas y chelidros saca
de sus mismas ponzoñas la triaca,
con arte haciendo de lo malo bueno;
vuestro ingenio mejor que el de Galeno
de la bestia feroz no menos flaca,
saca remedio, que su furia aplaca,
hhalando en ella a sus rigores freno.
La experiencia de aquellos lo publique,
a quien con más rigor maltrata y pica,
del monstruo de ocho pies la mordedura.
A vos os lea, y cuando más le pique,
si vuestros Cantos por remedio aplica,
no sentirá el dolor con tal dulzura.
Más conocido es uno de los sonetos religiosos de Francisco de Quvedo titulado "A la Oración del Huerto, sobre estas palabras de Cristo Nuestro Señor: transeat a me calix iste" :
Si de Vos pasa el Cáliz de amargura,
¿quién le podrá endulzar, para que sea
bebida alegre, que salud posea,
contra la enfermedad antigua y dura?
Bebed el cáliz Vos, pues os apura
amor del alma por la culpa fea,
que en Vos le beberá (después que os vea
líquido Dios en sangre) la criatura.
Pase por Vos, y así será triaca,
mas no pase de Vos, pues, ofendido,
mi culpa sus castigos os achaca.
Bebiendo sanaréis lo que he comido:
bebed cáliz que tanta sed aplaca
de ser en cáliz inmortal bebido.
Cristóbal de Castillejo puso esta voz en uno de los versos de su largo y formidable "Sermón de amores" :
El que ha de ser (favorido)
no pone paso perdido
sin gozar de su señora
de mil suertes.
Los tormentos e las muertes
cuando tú quieres, Cupido,
mostrarte dellas servido
en ventura los conviertes
muy derecha,
por tu cárcel muy estrecha
el venturoso se espacia,
como los que están en gracia,
que todo les aprovecha
cuanto hazen:
aunque penas amenacen
el favor no las estima;
cuando éste les anda encima
no añaden a quien les placen
e contentan;
al corazón que (atormentan),
si esperanza los aplaca,
ellas mismas son triaca
para que nunca se (sientan)
ni lastimen.....
Unos versos , incluídos en la "Colección de las mejores coplas, de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra, por D. Preciso", obra anónima, del siglo XIX, que estuvo en el punto de mira del Santo Oficio, contrapone muy bien algunas palabras con un estilo eficaz y conciso:
Contra veneno triaca,
agua fría quando hay sed,
para las sardinas vino,
para el hombre, la muger.
Mariano José de Larra escribió en verso su "Sátira contra los vicios de la Corte". La publicó en "El pobrecito hablador", bajo el seudónimo de Bachiller Don Juan Pérez de Munguía, en el segundo número, perteneciente al mes de agosto de 1832. Consta de 193 versos y, mas o menos, por la mitad dice:
¿Quién es aquella que anda entre la gente,
abrumada de encajes y diamantes,
que parece sultana del Oriente?
Esa es moza de prendas relevantes;
un intendente, aunque la ves soltera,
sostiene á la maldita y sus amantes.
Su madre, que la adiestra, hedienda, fiera,
vieja, pintada y con postizo, á infame
precio vendió su doncellez primera.
!Y es posible! !Qué horror! ¿No hay quien la llame
por las calles á voces... torpe y bruja,
ni hay galera en Madrid que la reclame?
¿Y no quieres, Andrés, que brame y cruja
el látigo tendido en la cloaca
que á Sodoma y Gomorra sobrepuja?
Pues no llueve flamígera y opaca
rayos aquí una nube tronadora,
¿querrás que yo no aplique mi triaca?
El que ha de ser (favorido)
no pone paso perdido
sin gozar de su señora
de mil suertes.
Los tormentos e las muertes
cuando tú quieres, Cupido,
mostrarte dellas servido
en ventura los conviertes
muy derecha,
por tu cárcel muy estrecha
el venturoso se espacia,
como los que están en gracia,
que todo les aprovecha
cuanto hazen:
aunque penas amenacen
el favor no las estima;
cuando éste les anda encima
no añaden a quien les placen
e contentan;
al corazón que (atormentan),
si esperanza los aplaca,
ellas mismas son triaca
para que nunca se (sientan)
ni lastimen.....
Unos versos , incluídos en la "Colección de las mejores coplas, de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra, por D. Preciso", obra anónima, del siglo XIX, que estuvo en el punto de mira del Santo Oficio, contrapone muy bien algunas palabras con un estilo eficaz y conciso:
Contra veneno triaca,
agua fría quando hay sed,
para las sardinas vino,
para el hombre, la muger.
Mariano José de Larra escribió en verso su "Sátira contra los vicios de la Corte". La publicó en "El pobrecito hablador", bajo el seudónimo de Bachiller Don Juan Pérez de Munguía, en el segundo número, perteneciente al mes de agosto de 1832. Consta de 193 versos y, mas o menos, por la mitad dice:
¿Quién es aquella que anda entre la gente,
abrumada de encajes y diamantes,
que parece sultana del Oriente?
Esa es moza de prendas relevantes;
un intendente, aunque la ves soltera,
sostiene á la maldita y sus amantes.
Su madre, que la adiestra, hedienda, fiera,
vieja, pintada y con postizo, á infame
precio vendió su doncellez primera.
!Y es posible! !Qué horror! ¿No hay quien la llame
por las calles á voces... torpe y bruja,
ni hay galera en Madrid que la reclame?
¿Y no quieres, Andrés, que brame y cruja
el látigo tendido en la cloaca
que á Sodoma y Gomorra sobrepuja?
Pues no llueve flamígera y opaca
rayos aquí una nube tronadora,
¿querrás que yo no aplique mi triaca?

























